viernes, 10 de agosto de 2012

Cuando ganar una medalla no es la solución

Es curiosa la historia que hemos podido observar estos últimos días en los juegos olímpicos de Londres. Está íntegramente ligada al título del artículo, y es que la victoria o la consecución de alguna cosa en concreto no nos salvan de caer en otros hechos, más o menos, cotidianos.

Y si no que se lo pregunten al alemán Robert Harting. Este atleta especializado en lanzamiento de disco es reconocido por sus éxitos en el campeonato del mundo de disco, que de hecho ha conseguido ganarlo en dos ocasiones consecutivas. Además, pese a tener la mala suerte de quedarse a las puertas de las pasadas olimpiadas, llegaba a Londres como el gran favorito de su categoría, dispuesto a saciar su sed de medalla olímpica.
 
En efecto, el pasado martes Harting se afirmaba como campeón olímpico de disco al conseguir el metal más elevado de los tres, es decir, el oro. Pero, pese a ello, parece que el día no acabó como se merecía. Embriagado por la euforia del éxito junto a sus aficionados y seguidores, Harting no reparó en que alguien le había robado su tarjeta de acreditación con la que tenía acceso a la villa olímpica. Así que, finalizada la fiesta con sus amigos en la Casa de Alemania de Londres, y al echarse la mano al bolsillo, se percató de que la acreditación no estaba allí.

De esta manera, el atleta alemán tuvo que recurrir a las profundidades del metro londinense durante una hora para acomodarse y tratar de dormir, mientras gestionaban la solución de su problema.
 
Harting, habiendo ganado un oro por la mañana vio que el valor de su metal olímpico caía en pos de la necesitada y anhelada tarjeta de acreditación, la cual tenía el poder de conducirlo a su habitación en la villa olímpica. ¡Seguro que hubiese cambiado su oro por la acreditación!

La lucha del fiambre


Parece que en estos últimos días se está produciendo un fenómeno similar al de “no vull pagar” en Cataluña con el incremento de las tasas de las autopistas, con las únicas diferencias de que esta vez el espacio en el que tiene lugar la acción son los supermercados andaluces.

Entre sus murallas de estanterías y sus largos pasillos envueltos por la multifragancia de un gran conglomerado de productos diversificados, se está produciendo una auténtica “lucha del fiambre”. Según lo atestiguan las principales fuentes informativas del estado, agrupaciones y pequeños escuadrones de miembros integrantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) asaltan los supermercados sureños llevándose una serie de carros de compra llenos de productos.

Además en estos pequeños grupos sindicalistas se ha podido contemplar la participación de un alcalde y diputado del congreso perteneciente a la formación política Izquierda Unida. Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de la sevillana localidad de Marinaleda, participó el pasado martes en uno de estos asaltos que tuvo lugar, primeramente, en el supermercado Mercadona de Écija, en Sevilla, donde consiguieron expropiar nueve carros de alimentos básicos, y, posteriormente, el asalto continuó en el Carrefour de Arcos de la Frontera, en Cádiz,  donde extrajeron un total de veinte carros de la compra.

Rápidamente, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha ordenado el inicio de diligencias fiscales por tales asaltos cometidos y promovidos por el SAT. Investigaciones iniciadas, todo cabe decirlo, posteriormente de que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, lo instase desde Madrid.

Sánchez Gordillo ha recibido muchas críticas desde la cúpula del gobierno, ya que éste no puede ser todavía detenido debido a su condición de diputado y la ley que establece protección para todos los aforados. El resto de los responsables han sido y serán detenidos por la Guardia Civil, según palabras del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, indicadas en el periódica digital 20minutos. Aún así, Sánchez Gordillo Está pendiente de recibir la citación correspondiente al juicio relacionado con estos actos.

El grupo de responsable, en el cual se incluye al alcalde y diputado de IU, ha justificado los actos defendiendo que no son más que una medida de ayuda para las personas más desfavorecidas. Este hecho puede resultar lógico ya que los asaltantes tan sólo incluyeron en los carros productos alimenticios básicos.

Parece que esta vez el “robin de les bosques” ha sido cazado por las autoridades en su lucha por que el fiambre llegue a todos.

¿Será, finalmente, esa la solución a la crisis? ¿Tendremos que asaltar supermercados sobrepasando los límites de la ley y la moral?

Las diferentes vidas del tentado


Cuenta una vieja historia que existió una vez, en un pueblo llamado Arreit, un peculiar hombre llamado George  Erbmoh, más conocido como “el tentado”. George dedicaba su vida a la siembra y el cultivo de los campos que tenía justo detrás de su casa. Estos habían pertenecido a sus ancestros y ahora los recogía el como parte de su herencia.

Pero Mr.Erbmoh no era feliz. No había conseguido formar una familia con ninguna mujer y su único y verdadero amor había muerto en un trágico accidente laboral. Así que, como iba diciendo, George era una persona más bien tirando a la tristeza y la soledad. No sentía predilección por nada en concreto y le era muy fácil repudiarlo todo. Se preguntaba constantemente porqué no era feliz y que debía hacer o conseguir para obtener la felicidad.

Había días que desde su temprano despertar no hacía más que pensar en el dinero. Creía que este le daría todo lo que le faltaba y que podría comprar todo lo que se propusiera y todo lo que le faltara. Había otros días que pensaba en el amor. -¡Exacto!- se decía a sí mismo. Y creía que una pareja podría solucionar su soledad y tristeza. Al día siguiente se acostaba convencido de que lo que verdaderamente necesitaba no era más que un poco de fama y calor de la gente. Entonces anhelaba con todas sus fuerzas escribir un best seller o hacer algo que le entregase el júbilo de la gente.

Así pasaban los días del señor Erbmoh. Cierto día, ya muy avanzado en edad, un buen y, al igual que él, solitario amigo de George murió. Así que éste se dispuso a ir a la ceremonia de entierro que tuvo lugar en la catedral de Arreit. George contempló a su amigo tras la vitrina, con las manos cruzadas, y comprendió que el tiempo se le estaba acabando, de la misma forma que a su amigo. Aquel día estuvo vagando muy triste por los caminos de sus campos, como siempre sólo. Pero aquella noche ocurrió un suceso muy particular y misterioso en la vieja choza de los Erbmoh.
Mientras George dormía una especie de criatura alada se le apareció en el interior de sus sueños y, tomándolo de los brazos, lo apartó de ellos para meterlo de pleno en una historia inédita para George. De pronto la extraña criatura le soltó y George cayó al vacío. Cuando tocó suelo y consiguió ponerse en pie, miró a su alrededor y se percató de que estaba en un gran y majestuoso palacio, como jamás había visto alguno. De repente una pomposo y elegante caballero se le acercó. Se quitó el sombrero de copa que apoyaba en su cráneo y le entregó su mano fervorosamente.- Te estaba esperando- le comentó.-¿A mí?- se extraño George.-Claro. Tú eres George Erbmoh. El que muchos días de su vida se ha estado preguntando cómo sería su vida si tuviese dinero. Pues bien, déjame que me presente ante ti, posible leal súbdito. Yo soy Don Dinero. El amo de todos los corazones que penden del color de los billetes. Déjame que te muestre aquí en mi mansión cómo podría ser tu vida si te unieses a mí.- Y al instante George volvió a su casa de Arreit con los bolsillos repletos de fajos de billetes y con un elegante traje. Era el hombre más rico del pueblo. Se había comprado un palacio enorme, un gran automóvil, muchos más campos y tenía a muchísima gente que los trabajaba en su lugar. S u hogar estaba plagado de toda clase de lujos y podía codearse con las personas más pudientes del pueblo. Todas las noches montaba grandes fiestas y lo pasaba en grande. Pero al cabo de dos meses George reparó en que seguía sintiendo aquél gran vació de tristeza y soledad en su corazón y veía que el resto de la gente, cuando acababan sus fiestas, se marchaba de su casa y no se quedaba junto a él. De repente George volvió al palacio de Don Dinero y este, muy enfadado y airado le arrebató todo lo que le había dado.- No has sido fiel a mí y has antepuesto tus sentimientos y emociones por encima de todos los placeres y lujos del mundo. ¡Fuera de mi palacio!-. En cuanto George hubo atravesado la puerta una gran multitud lo recibió!
 
¡George!-gritaban.-¡Señor Erbmoh, aquí!- Montones de fotógrafos y periodistas tomando notas, aproximando sus micros, disparando sus cámaras, etc. Y detrás de ellos un gran gentío aclamando a George, el hombre que había renunciado al dinero. De entre la multitud, una joven y bella damisela rubia se aproximo a él. Vestía un elegante vestido rojo que se conjuntaba con sus magníficos zapatos de tacón de aguja.- Hola George. ¿Qué sientes al ver todo esto?- le habló con una amplia sonrisa.- ¿Esto es para mí?- comentó George atónito.- En efecto. Soy la señorita Fama y estoy aquí para darte lo que realmente mereces, puesto que has despreciado a ese insolente de Dinero.- Y rápidamente George fue alzado a hombros por la multitud y se lo llevaron en volandas.-Pero…. ¡señorita!- y Fama sonreía y saludaba eufóricamente desde detrás del gentío.

George gozó del calor de la gente. Era conocido allá donde iba. No le faltaba de nada. Firmó autógrafos, escribió varios best seller, la gente de las naciones lo aclamó y persiguió, pero en un minuto a solas, George comprendió que sus vacíos seguían estando allí y que la falsa alabanza de todas aquellas personas no le iban a curar. De nuevo, George fue trasladado a las puertas del palacio de Don Dinero, a las infinitas escalinatas y allí se encontró con Fama, que dibujaba la furia en su rostro.- ¡Me has traicionado! Te he dado lo que muchos días de tu vida anhelaste hasta enloquecer y no lo has querido. ¡Desaparece de mi vista antes de que te lleve ante mi colegue Don Marginación!

Y George bajó la larga torre de escalinatas con los ánimos muy decaídos y la oscura mirada de la señorita Fama en su espalda. Cuando llegó a la base del último escalón una hermosa mujer le esperaba con una sonrisa. Se parecía mucho a la mujer que amó tanto durante su vida hasta que murió.- Hola George. Soy Magda.- El señor Erbmoh no podía ocultar su sorpresa y su boca se abría de par en par. Su respiración hiperventilaba. No podía creerlo. Era un vivo retrato de Jane, su eterno amor.
 
Magda le tomó del brazo y comenzaron a caminar, con la sorpresa de George plausible. De pronto se trasladaron a través del tiempo y el espacio y llegaron a una casa. George leía ahora el periódico y al alzar la vista y ver a Magda, su mujer, amamantando a su segundo hijo mientras el otro jugaba al balón en el jardín, su pipa se le cayó al suelo del porche.- ¿Estás bien cariño?- preguntó muy afablemente Magda.-Eh…Sss..sss.sí-.

Los días y las semanas iban pasando y George estaba muy contento con su familia. Presumía de ella allá donde encontraba gente y se había acostumbrado a su nueva vida completamente. Pero una noche en la que Magda se fue con los niños a casa de su madre y George se quedó trabajando, comprendió que todavía seguían aquellos vacíos en su corazón, como un rastro imborrable. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, George se vio de nuevo en el viejo porche de su casa, columpiándose en su corroída mecedora y mirando los campos de maíz de enfrente. El ser alado del inicio del sueño se le apareció y asustándole le dijo:-George Erbmoh, ¿acaso no has malgastado ya muchos años de tu vida buscando cosas que no son merecedoras de tu atención? Tu fin se acerca y no has valorado jamás todo lo que se te ha dado. Nunca has estado contento. Has preferido vivir siempre triste y melancólico, que no afrontar la realidad y disfrutarla tal y como te era dada. Tu tiempo se acaba, George, así que sólo tú puedes decir.-

Y repentinamente el señor Erbmoh abrió los ojos y envuelto en un duro frío despertó suspirando. Bajó a la cocina a tomar un frío vaso de leche y volvió a dormirse.

Al día siguiente, cuando Mr. Erbmoh despertó un alegre pajarillo cantaba en su ventana. Pero George no se enrabió contra el animal ni le empezó a asustar y perseguir, sino que se quedó, enmudecido, contemplando su belleza. Descendió al piso inferior de la casa, después de asearse, y tras desayunar salió al campo y se quedó maravillado observando la luz del sol, el color verde de los árboles y las personas pasar. Y la gente que siempre lo había conocido como “George el serio” se quedó asombrada al ver por primera vez la sonrisa del anciano.

George vivió un año más y en ese año pudo ayudar a muchas personas a comprender el lado más bello de la vida. Obtuvo mucha fama entre la gente del pueblo y pasó a conocerse como “George el sonrisas” y obtuvo mucho dinero vendiendo sus campos a un hombre que quería construir un hospital infantil en ellos. George, donó posteriormente todo el dinero a los niños de dicho hospital.

Murió el día 25 de abril de 1898 y su pueblo le lloró abundantemente. El alcalde de Arreit decidió alzar un busto en honor a él en la plaza principal del pueblo. Hoy los niños juegan en la Plaza Erbmoh.

miércoles, 8 de agosto de 2012

En pie de guerra

Vivimos tiempos vagabundos y confusos que nos marean y nos rodean con mil idea que no nos dicen nada. Tiempos que tratan de ofrecer una vida fácil y libre de sacrifico pero que realmente requiere un esfuerzo mayúsculo. Las “virtudes baratas” rigen el ritmo de nuestras rutinas. El altruismo considerado, la hipócrita caridad, el rencoroso perdón y la alegría despótica toman las riendas de nuestros carros y nos conducen por este camino de incesantes trampas afiladas y lagunas morales. Estamos en pie de guerra.
 
Un pie de guerra que se sostiene sobre muchas, demasiadas, falanges. El odio se establece cómo la primera gran guerra que impera en nuestras calles. Esa repulsión, que por cierto todo sentimos, respecto a cualquier medida o acción que el prójimo haga ha llegado a unos niveles insostenibles para la espalda de cualquier corazón. Las limitaciones físicas de los sentidos y la falta de un puro, y también controlado claro, ascetismo nos estancan en un gran lagar de odio, donde cualquier sentimiento antónimo es trinchado y remachado.  Y lo peor de toda esta guerra es el silencio. El silencio en el que la envolvemos. No seríamos capaces de mostrar todo nuestro odio hacia una persona, o quizá algunos si, pero sí permitimos que abrase todo nuestro interior quemando a su paso todo lo honesto y limpio que guardamos.
 
Tenemos otra guerra aparte del odio. La guerra de ideas y valores. Se han perdido las máximas y los axiomas. Han desaparecido. Los hemos borrado. Hoy se alza ante nuestros ojos, vacío ya de expectación, toda una maraña de ideas y valores antagónicos los unos de los otros que luchan por escalar más y más arriba en los estatus sociales y las mentes de la población. Pero para escalar necesitan extirpar cualquier competencia que pueda llegar más arriba que ellas mismas o incluso cualquier competencia que exista. De esta forma tenemos una compleja guerra de ideas, valores, sentimientos, emociones, etc., que no permiten una convivencia con otras diferentes de ellas y, así, tenemos una aniquilación masiva del respeto, la libertad y, sobretodo, la libertad de expresión.

Una tercera y última guerra, no quiero alargarme más, sería todo el negativismo conglomerado de las malas situaciones que estamos viviendo. El mundo es nuestro  hogar y lo estamos viendo caer piedra a piedra. Y lo peor de todo es que muchas veces somos nosotros quienes tiramos de las piedras hacia fuera y somos más que conscientes de ello. Las guerras físicas, las revueltas violentas, la crisis, convertida ya en guerra también, económica, y todo ese malestar que se respira e incluso tapona los ojos de todos cuantos puedan ver y sentir la situación. Esta guerra actúa, además, como base nodriza de las dos anteriores. El odio comentado en la primera guerra y la incesante lucha entre ideas y valores antagónicos descienden de sus altivas nubes de pomposidad a esta tercera guerra para nutrirse y tomar más fuerza. Engordan más sus agravios y agrandan su mala vanidad.

Seguro estoy de la existencia de muchas más guerras fácilmente plausibles en nuestro efímero imperio que es el mundo pero prefiero no sacarlas a la luz y dejarlas en su lugar. Prefiero que cada uno examine la situación y trate de verlas por sí mismo. Y cuando las vea no cruce sus brazos y siga caminando estas calles tan enrojecidas. Simplemente, que luche y que muestre una disposición y una voluntad a esta lucha. Estamos en pie de guerra. Nuestro pie de guerra. Creamos que si queremos podremos moverlo de donde está.

Medios de comunicación y represión (con Félix Benlliure)

Félix Benlliure (Terrassa, 1935) es doctor en teología y escritor. Durante muchos años ha ejercido cómo pastor de la iglesias evangélicas de Zaragoza y Mollerussa. Proviene de raíces francesas, por parte de madre, y cursó sus estudios en el European Bible Institute, de París, y la Theologycal Univerity of America, en Iowa. Siempre ha sido un fiel seguidor de la información a través de los medios de comunicación y, por esto, ha representa un testimonio directo de la represión ejercida sobre tales medios en la época dictatorial en España.  A través de esta entrevista, el señor Benlliure expone una situación y realidad históricas, más que visibles, en el lento y aletargado alcance de la libertad en nuestros medios de comunicación.

Jonatán S.: ¿Cómo era el consumo mediático de la sociedad cuando usted era jóven? ¿Ha variado mucho respecto a la fecha?
Félix Benlliure: Yo marché con 18 años hacia París a estudiar. Era un niño. ¿Tú sabes lo que es verte siendo un niño en una ciudad como París? Entonces hasta los 18 años, cuando marché, en España sí que vi un consumo muy escaso de prensa, sobre todo. Pero una vez dentro del seminario en Paris, no pude fijarme tanto en aquello que compraba o dejaba de comprar la sociedad, puesto que estaba ensimismado en los estudios. Aún así, se tiene que tener en cuenta que en aquella época la economía estaba muy mal. Un obrero ganaba unas doce pesetas y el diario ya te costaba 25 céntimos. Quién compraba el diario era porque se lo podía permitir, es decir, gente de dinero. Además, todos los diarios que había eran del movimiento nacionalista, como por ejemplo La Solidaridad Nacional. Las clases trabajadoras no podían leer el diario. Y con la radio pasaba lo mismo. Lo escuchaba quién podía comprarla. Se utilizaba, sobre todo, para noticias y música. La primera radio que tuvimos en casa fue en 1948. Éramos pobres. Podría decir que ha cambiado respecto a la actualidad en el sentido de las tiradas de los diarios. Antes un diario te hacía una tirada de 3000 ejemplares. Ahora te hace tiradas de medio millón. Ha cambiado muchísimo, sobre todo por las condiciones económicas. Ahora todo el mundo puede gastar 1’50 euros. Antes, casi nadie podía gastar 20 céntimos.

JS: ¿Cómo dependía la sociedad de su época de los medios de comunicación?
FB: La dependencia era escasa, como decía antes, porque la economía no daba más de sí. Ahora vas a un bar y tienes un montón de diarios para leer. Lo puedes comprar, como yo, o, incluso, leerlo por Internet. Tengo un amigo que cada día compra cuatro diferentes. Antes quién podía comprar uno sólo era considerado un privilegiado. Aún así, francamente, pienso que la prensa escrita irá a menos y los libros serán sustituidos por nuevas tecnologías como, por ejemplo, el iPad o el eBook.

JS: ¿Cree que la sociedad actual depende demasiado de los medios de comunicación? ¿En que lo ha notado? ¿Podría decir desde hace cuánto?
FB: Esto depende de la época. Por ejemplo, ahora que ha habido elecciones generales, la gente ha comprado prensa para informarse. Cuando hay noticias excepcionales, aquel día la gente compra prensa y revistas y consume más medios. Ahora bien, España es un país donde no se lee. Se consumen muy pocos libros. Está todo digitalizado. Una persona puede encargar un pedido por Internet y tenerla en casa dos días después. También hay un consumo muy extenso de programas de televisión ligeros. Aquí es donde yo veo que hay una dependencia. Sólo hay que fijarse en el share de cadenas como Telecinco, La Sexta, Cuatro, etc...La gente pasa las noches en cadenas como estas. Pero por el resto de programas informativos, documentales y otros medios de comunicación, como los escritos, no veo que haya dependencia. A pesar de que también depende de la edad del público consumidor. Podría decirse que este aumento de consumo de prensa, televisión y otros medios empieza a aparecer a partir de los años 80. Ha ido in crescendo, supongo que por el hecho económico, también. Me refiero a que, por ejemplo, hay quién tiene sólo una televisión en casa. Yo tengo cuatro y creo que esto también influye directamente en el consumo. Es lógico.

JS: ¿Los medios de comunicación actuales son más o menos profesionales que los de antes?
FB: Los medios de comunicación han hecho un giro de 180º. Ahora son mucho más profesionales gracias a las constantes mejoras que se han ido realizando en el sistema educativo y en las diversas escuelas universitarias. Han ido surgiendo grandes profesionales en el mundo del periodismo y ahora hay muchos periodistas que son muy buenos. También hay de malos pero son muchos más los buenos, es claro. La preparación de sus trabajadores ha supuesto un gran cambio en los medios de comunicación. Trascendental diría yo.

JS: Hábleme de los medios de comunicación que existía cuando era un estudiante.
FB: Que yo recuerde, sólo había radio y prensa. La televisión no apareció hasta la década de los 50 y no se popularizó hasta el segundo lustro de los 60. Además yo no consumía prácticamente nada de medios porque estaba en el seminario estudiando. Aún así, no eran ni la radio ni la prensa de ahora. Ahora hay una serie de profesionales que han hecho muchos cambios positivos. Sobre todo en términos de radio. Por lo que a  prensa respecta, no se nota tanto porque siempre ha habido buenos periodistas, como Carlos Sentís. Por ejemplo, yo solía leer La Vanguardia y Pueblo, pero no de forma asidua, sino cuando uno podía.

JS: ¿Ha tenido acceso a los medios de comunicación siempre que lo ha deseado o ha sufrido alguna especie de restricción en su vida?
FB: Sí, siempre he tenido restricciones económicas para leer el diario y consumir otros medios. Esta situación, gracias a Dios, ha cambiado en la actualidad porque ha habido un cambio importante en lo que a clases sociales nos referimos. Antes, la clase obrera era mucho más pobre que en la actualidad. Las clases sociales han influido siempre mucho en el consumo de los medios.

JS: ¿Cuál era el medio de comunicación que usted consumía más cuando era joven? ¿Por qué?
FB: Te invito a que lo adivines.
JS: … ¿la radio?
FB: Efectivamente. La radio, por supuesto. Porque estaba más a mano. Era lo más popular. Tú podías comer y escuchar al mismo tiempo las noticias. O, quizás, estabas trabajando y, al mismo tiempo, te informabas. Era el medio más asequible. A pesar de que no era de fácil acceso. Todo era difícil de conseguir. Si yo me hubiera quedado en España no sé si mis padres hubieran podido pagarme la universidad. La radio, igual que el estudio y los bienes más básicos como la ropa limpia, eran un privilegio en aquella época. Lo único que era de fácil accesibilidad era hacer el servicio militar, como nos tocó a muchos.

JS: Descríbame los medios de comunicación durante el franquismo.
FB: La gran mayoría eran del movimiento nacionalsindicalista y franquista. Había censura. Lo censuraban todo y allí no pasaba ninguna noticia ni ningún libro hasta que no lo dijeran. La gente tenía miedo porque todo lo que se creaba tenía que pasar por la censura. Si te tachaban, por ejemplo, no podías publicar tu libro. Fue a raíz de la publicación de la ley de prensa e imprenta por el ministro Manuel Fraga Iribarne, conocida como la ley Fraga, en 1966 cuando se desató un poco esta censura y, paralelamente, surgió un proceso de reducción de la presión sobre otras religiones que no fueran la católica romana en España, de la mano del ministro Fernando María Castiella, cosa que también afectó a la participación de otros sectores del pueblo en los medios de comunicación y la literatura. Pero si quieres una palabra con la que pueda describir los medios de masas en la época franquista es esa: censura.

JS: ¿De qué manera cree que la censura de la época afectó a los medios de comunicación?
FB: La censura fue muy severa. Afectó mucho. La gente tenía miedo a la hora de publicar un libro, hacer pública una noticia, emitir una película, etc. Se esparció un miedo general en todos los medios de comunicación y, sin lugar a dudas, afectó la evolución. Recuerdo que no se podían tratar, tampoco, temas religiosos ni políticos. Todos los escritores tenían miedo a la censura. Se tiene que tener en cuenta que desde el fin de la guerra en 1939, Franco implantó una censura muy fuerte que provocó miedo en muchos escritores y periodistas. Aún así, no estoy seguro de que se hubiese publicado más si no hubiera existido la censura. Lo único que se seguro es que la gente habría conocido la verdad y se habría enterado de muchas cosas que la censura no permitía. La censura limitaba todo. Las publicaciones contrarias al régimen se hacían desde el exterior, como por ejemplo el editorial El ruedo ibérico, que publicaba desde París, y la estación de radio Radio España Independiente; estación pirenaica, que emitía desde la Rumanía de Ceaucescu.

JS: Usted ha vivido de pleno la gran evolución que los medios de comunicación  han hecho. ¿Podría considerarla? ¿Cree que continuará esta innovación?
FB: A mí me gusta la prensa seria y hoy en día se publica mucha tontería y mucha propaganda. Antes también, pero quizás no tanto. Por ejemplo, creo que quedaba mejor la publicidad cantada de antes de que no las llanuras publicitarias que aparecen hoy en día en los diarios. Pese a esto, en general creo que sí que ha habido una evolución positiva. Hoy en día, los medios de comunicación son libres y también hay más papel. Antes un diario eran dos hojas grandes dobladas. Ahora el diario pesa. Tiene más “chicha”.
La tecnología evolucionará y no tardará 50 años como han hecho estos medios de comunicación actuales. Todos los descubrimientos nuevos que se han hecho han sido por investigaciones hechas por los americanos que nacen y provienen de la época de la llegada del hombre a la luna. El progreso de la técnica ha sido la investigación que los hombres han hecho para llegar a la luna, especialmente rusos y americanos. Es el punto de partido de todo este bombardeo de tecnologías innovadoras que estamos recibiendo. Y, por supuesto, no es eterno pero tampoco efímero.

JS: Por último, señor Benlliure, díganos qué espera usted de un medio de comunicación.
FB: Que me informe de manera veraz de lo que está sucediendo. Que las noticias estén ampliamente contrastadas y garanticen una veracidad necesaria.

Pues a parte de felicitarle por los dos grandes trabajos de Los Hugonotes y Bosquejos de doctrina bíblicos, tan sólo me queda agradecerle su tiempo, paciencia y atención y desearle bendiciones.








Entre pétalos y proyectiles

El mundo está con la espada a la pared, o al menos eso es lo que nos quieren hacer creer. Recibimos día tras día un alud de negativismo y pesimismo camuflado entre las noticias y los informativos. Este negativismo/pesimismo se expande en la sociedad, por desgracia, como el buen perfume entre los residuos. Estamos expuestos a un flujo sobreabundante de informaciones y noticias y no somos capaces de percatarnos de todas ellas. Es una pesada e imposible faena tratar de asimilar todas esas noticias. Además este flujo nos conlleva a un descenso de nuestra calidad cómo críticos y analistas en cuanto a valorar la situación presente nos referimos, ya que es tal la cantidad de ideas y miedos que se nos infundan en las informaciones que somos, y seríamos, incapaces de corresponder a todas las noticias tal y como estas lo requieren.
 
Vamos recibiendo bofetadas. Tenemos los caminos repletos de clavos punzantes esperando que alguien sea tan ingenuo de dejar que su pie se clave en ellos. Nos lanzan proyectiles de todo tipo y de todas partes bajo el cartel de “noticias informativas”. Nos bombardean asiduamente y llega un punto en el que el chaparrón es insostenible. A través de todas esas “noticias informativas” que traen consigo algún que otro regalo, como por ejemplo el miedo o una visión apocalíptica de todas las cosas,  se nos infunda un estado de alarma constante. Vivimos esperando desastres, y a veces con los pies de lleno en uno de ellos. Se nos incluye en una lucha que no queremos ni nos interesa.

Si un mercado cae se nos hace caer con él. Si un país, normalmente más poderoso que otro, muestra un punto de vista negativo hacia otro cruzamos la línea que nos separa de esa idea y nos miramos al país declarado “malo” con recelo.

Si se nos dice que los gobiernos están actuando bien y están haciendo lo que pueden puede que sigamos dudando de ellos pero nuestras ideas muestran un estado más satisfactorio hacia sus acciones. Eso sí, al día siguiente se nos vuelve a recordar, por enésima e innecesaria vez, la precaria situación del país y nos alzamos cómo leones desde nuestros sillones clamando al cielo y en busca del cuello de alguno de nuestros dirigentes.

En general, se nos lleva a un estado de austeridad y desenfreno. Se nos arrebata la ilusión de caminar el camino y en su lugar colocan un sentimiento extremo de frenesí. Nos dan continuamente cal y arena, mezcladas tras la misma tapa, en el mismo tazón. Y nosotros, debemos ser ciudadanos kane que se lo traguen todo y sin rechistar.

Hoy Siria es un país prometedor para los acuerdos de la venta de petróleo. Mañana es una voraz dictadura que solo hace que chupar vidas. Hoy el rey es un irresponsable que muestra indiferencia por los animales de este mundo en Botswana. Mañana es una figura clave para el estado que se reúne con los líderes sindicales del país para escuchar sus quejas y lloros. Hoy Rajoy es el futuro. La gran promesa que nos arrebatará de las manos de la crisis. Mañana es el temible y despiadado “hombre del saco” que todo lo recorta. Hoy la economía esta hundida y el rescate es inminente. Mañana, la misma economía no tiene ningún en valerse por sí misma. Hoy nos regalan flores. Mañana nos enseñan proyectiles.

Vivimos en un círculo vicioso. La especulación que se muerde la cola. La realidad violada y transgredida sin ninguna especie de pudor  o recato. Por suerte la realidad nace en nuestras mentes y de ese punto de partida nosotros somos los encargados de expandirla como un lienzo hacia el camino que caminamos.

domingo, 5 de agosto de 2012

Un minuto de eterna historia


Es curioso, y por eso nos gusta curiosear, la cantidad y diversidad de homenajes y conmemoraciones que se realizan. Además de la curiosidad que estos actos encierran en su propia esencia tenemos el hecho de la curiosidad que despierta en nosotros, los meros espectadores, el o los motivos y causas que originan su realización. 

Siento llegar tarde, en el sentido literal de la palabra. Si se me permite, me excusaré anunciando que la información sobre este hecho no la recibí hasta el día 3 de agosto. ¿Que qué tiene que ver eso? Pues hombre, que el homenaje y simbolismo del que vamos a hablar tiene lugar, periódicamente, cada 1 de agosto. Me refiero a la congelación por un minuto de la ciudad polaca de Varsovia. 

En efecto, cada año, el  primer día de agosto representa un momento muy especial para la ciudadanía polaca. Un recuerdo oscuro pero a su vez cargado de emociones y orgullo. Florecido de una extrema sensibilidad. Tal llega a ser esta sensibilidad que el populacho se congela durante un minuto completo.

El motivo o causa de dicho homenaje es la conmemoración de “la rebelión de Varsovia”. Este hecho representó una de las primeras incursiones armadas en Europa contra el poder dominante del nazismo. Uno de los primeros alzamientos por parte del pueblo contra el “gigante”, por tal de recuperar la libertad que le había sido arrebatada.

Este hecho sucedió el primero de agosto de 1944, cuando la resistencia polaca nacida en  uno de los guetos de la ciudad  se alzó en armas contra verdugos.  El esfuerzo de dicho alzamiento requirió la vida de más de 200 civiles, y aunque el resultado no fue el de arrancar al enemigo ocupa de su país dejaron a la vista de todo el mundo la debilidad que el ejército nazi mostraba y arrastraba.

Aquellos civiles fueron asesinados y el ghetto en el que se originó el alzamiento se clausuró y quedó enmarcado como una ciudad fantasma. Pero lo que las fuerzas nazis no pudieron lapidar fue el recuerdo que unos compatriotas legaron, y que tan sólo, y por encima de todo, anhelaban regresar a su amada libertad.
Este recuerdo ha perdurado hasta nuestros días a través de muchos homenajes. Uno de ellos, por ejemplo, es la maravillosa película de Roman Polansky The pianist. Otro, y permítaseme decir más emotivo, lo encarnan los habitantes de una Varsovia que hoy respira libertad. A través de esa “congelación” en el tiempo toman el fusil de valentía de sus ancestros y lo cargan de orgullo y reconocimiento.
Viven congelados en un eterno minuto de historia.