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lunes, 19 de diciembre de 2016

En el periodismo también hay clases

Nunca hubiese creído que también hay matones en el periodismo. Y no me refiero al tópico de adolescente, con el flequillo cruzado encima de la frente, quizás un pendiente o dos en una oreja y los pantalones por las rodillas. Me refiero a esa clase periodística a partir de la media-alta que utiliza el oficio como teatro de sus egos y fantasías, sin detenerse a valorar costos ni consecuencias. Esas y esos romanticones, que afrontan los retos y problemas de la profesión con filosofía mala y barata. Que impregnan periódicos, micrófonos y pantallas con su criterio como una norma básica establecida, como una fuente de rigor, como una especie de línea de las líneas editoriales. El motor del periodismo. Lo que mueve al medio de comunicación en cuestión.

Tampoco utilizan de esa violencia típica en los matones de instituto, ni de su intimidación. Pero sí son violentos e intimidatorios. Su modus operandi consiste más bien en el ataque psicológico. Sé que esto suena muy paranoico pero intentaré demostrar que no lo es. Al menos tal como lo entiende y me afecta. Es sencillo, desde una posición más elevada, por muy pequeña que ésta sea, infligir un daño psicológico a quienes se encuentran en una situación vulnerable o, simplemente, ostentan una posición menor en el sistema de clases organizado, incluido el mundo profesional. En el periodismo, también, sus matones actúan así para minusvalorar el trabajo de los equipos humanos que los rodean y evitar que su criterio pueda verse rebatido en algún momento, en tanto que el resto de personas anda preocupada esforzándose todavía más para demostrar la valía de su trabajo.Soy consciente de que se trata de un ejemplo algo pueril, pero quizás también sea de los más habituales en las redacciones. 

No se trata de que el oficio deba ser una confrontación constante de criterios, pero se ha eliminado en gran parte la capacidad y el espacio que permite dialogar y, en definitiva, ser ejemplo ante las estructuras  jerarquizadas tan habituales. Y quienes han eliminado este elemento que, sin duda, podía ser diferenciador respecto a otros oficios, lo han hecho para mantener un estatus. No sólo por mantener un criterio propio por encima del resto. El criterio, al fin y al cabo, se ha desplazado hacia un lugar secundario. Lamentablemente el oficio del periodismo está sujeto a muchos elementos tentadores y diferentes vías de perdición. La televisión, en sí, es la que más, juntamente con los nuevos canales a través de la red. Es un mundo plagado de nombres, de cargos y de eventos con los que inflarse el ego y seguir alimentando esta manera de proceder, este sistema de clases que genera brillos, por una parte, e invisibilidades por otra. 

De esta manera el oficio viene a ser mucho más pequeño de lo que en realidad es. Se limitan sus posibilidades. El matón, o la matona, del periodismo se hace a sí mismo techo, es decir, viene a ser el límite máximo del crecimiento profesional dentro del espacio que comparte. No importará que hayan otros criterios, incluso más válidos o con mayor perspectiva social que el suyo. Si comienzan a crecer, tarde o temprano se toparán con ese límite, con ese falso techo que ha sido incapaz de renunciar a sí mismo para dejar que el oficio se siga desarrollando. En el debate, juzgará sin piedad a quién se le oponga, ridiculizando y menoscabando la opinión exterior, el planteamiento foráneo, tan sólo alimentándose cada vez más de sí mismo, y de su posición que le permite acceder a ciertas fuentes y realizar según qué entrevistas o reportajes. Y así, es cómo muere el oficio. Cómo se mata el periodismo para convertirlo en un erial de intereses e interesados. 

Muy lejos queda el propósito original del oficio, que implica la renuncio y el sacrificio personales en cierta medida. Se suponía que los periodistas no debíamos escribirnos un perfil para la historia, sino transmitir la historia al resto de la población. Se suponía que debíamos destapar lo oculto, y no encerrarnos con ello. Se suponía que debíamos representar las demandas populares de control político, y no hacernos amigos de la corbata, a ver si así nos concede la entrevista. Se suponía que debíamos poner el poder de la información en las manos más de los débiles, y engrandecernos a nosotros mismos. Sin duda, estamos fracasando.


sábado, 1 de octubre de 2016

Yo, el asalariado

Me levanto a las 06:20h cada mañana, de lunes a viernes. Por motivos personales, me he tenido que ir a vivir a cien kilómetros de mi trabajo. Me visto, desayuno un tazón de cereales con leche y me marcho de casa, para ya no regresas hasta las diez y media de la noche. Primero cojo una bicicleta. Después, el tren, que acostumbra a robarme entre dos y dos horas y media de mi vida cada semana, por culpa de los retrasos. Impunidad, ante todo. Como mucho te devuelven un billete para otro viaje, aunque no tengas que ir a ninguna parte. Y da gracias. Una vez me bajo del tren, tengo un cuarto de hora para saludar a mi padre y preguntarle qué tal le va. A esa hora esta sólo, porque mi madre también se ha ido a trabajar. Después cojo mi coche y voy para el trabajo. Allí estaré las próximas diez, o quizás once, horas. Si bien, sé que iré a otros lugares en el mismo día, pues el trabajo lo exige, no deja de girar todo alrededor de una rutina monótona y que se arrastra sobre sí misma. 

Un comunicado de un ayuntamiento, unos vecinos que se quejan porque han sufrido un corte de luz o un nuevo proyecto de solidaridad. Nada más. Tras esta estela las semanas se van quemando, una tras otra, en un fuego incontrolable e incalculable. Al llegar a casa cada noche no puedo hacer más que intercambiar unas palabras con mi mujer, comer algo e ir, irremediablemente, a dormir mi cansancio por unas pocas horas. Sí. Sin saber cómo, me he convertido en un asalariado. 

Pagamos el alquiler, el agua, la luz y el gas. Comemos. Y un fin de semana, esporádico, vamos al cine. Mientras cenamos hablamos de documental social,  de reporterismo humanitario, de reportajes que aún no se han hecho y que están esperando a dos jóvenes ilusionados y entregados como nosotros. Pero al día siguiente, cada uno despierta a su rutina. A sus hazañas del día a día. Sus propias penas y glorias. Despertamos a la conquista, un nuevo asalto, de un mundo capitalista que se define ante nosotros, salvaje, inexplorado. Pero las horas pasan, y decaemos. En la pesadumbre que nos acompaña, parece que por destino. En el agotamiento físico y el desbordamiento mental. Y, por supuesto, la fatiga emocional. Al llegar a casa nos descubrimos deshechos, el uno al otro, y al mundo tan firme en su proceder, tan quieto, tan invariable. 

Me pregunto qué es lo que se requiere de mí. Hasta cuándo podré aguantar este ritme de producción. Si en algún momento se vendrá abajo la máquina que han creado de mí. Y entonces qué. Es injusta y difícil la vida del asalariado de hoy día. Amarga derrota a la que se refería Warren Buffet en su empeño por la guerra de clases. Lo que llevo peor es que me hagan creer que debemos dar gracias por no trabajar quince horas en un campo de cacao, a pleno sol, y por unas monedas. Indudablemente que hay grados de explotación. No soy cínico ni tampoco ciego. Pero, en cualquier caso, ¿no son todos ellos fruto de lo mismo? 

Sin duda alguna del sistema. Un sistema, pero, que se hace más crudo en sus propias entrañas, en la corta distancia, en el cara a cara, en la empresa pequeña y el ámbito cercano. Aquello que parecía indefenso. Que te había de cuidar. La puerta de entrada del asalariado, a través de la cual se le podrá generar la falsa expectativa de ascender, pero siempre anclándolo a los mismos tropezaderos del camino. 

 No queríamos ser ricos. Tan sólo vivir, y compartir de nuestra vida con los demás. Y luchar por algo más justo. Un sistema, un producto. Lo que sea. Pero equitativo y sin explotaciones de ningún grado. Sin embargo, me he visto arrojado a comer las migajas de las mismas manos sucias de siempre. Sí, soy un asalariado. Sin hipotecas, ni créditos, ni lujos. Pero un asalariado. Como todo el flujo de personas que mueve este planeta. Asalariado también, por cierto, del trato al que es sometido.

sábado, 30 de enero de 2016

Ensayo desde la extenuación

Soy tan efímero como mis momentos. O bien, mis momentos son tan efímeros como yo mismo. Vienen, se quedan por unos instantes, extraños no invitados, y se marchan, sin dejar goce alguno. Y no es el verlos circular lo que puede llegar a provocar el dolor, sino la toma de conciencia de que están entrando y saliendo de mí, sin llegar siquiera a permitir el plantearse algún gozo o algún sollozo alrededor de su significado. O quizás, es mi propia condición de efímero la que causa todo este vaivén insensible y soberbio. ¿Y, por qué no, fijarse también en las condiciones del entorno? ¿Acaso no es todo efímero ahí fuera? La rutina que me absorbe día tras día puede que sea la misma en esencia pero nunca lo es en forma, ofreciendo así esa falsa apariencia de aventura cotidiana. Y, en cuanto a los temas de primer orden en la opinión pública y colectiva, ¿el gen efímero no forma ya parte de la idiosincrasia política, económica y social? Las valoraciones sobre una posible coalición de partidos conservadores se truncan al día siguiente en pos de una guerra en las izquierdas por ver quién alza más alto su cabeza. Las frutas turcas que hoy se destruyen en la frontera con Rusia mañana serán inaccesibles por coste para muchas personas. Y, por último, las fiestas que durante todo el año se han preparado se queman con la primera llama de petardo, con la primera caja repicando ritmos monótonos. 

Es evidente que todo lo que vivimos es efímero, dado que lo que es efímero tan sólo puede garantizar su supervivencia a través de la repetición. ¿Puede que sea esta la causa de la falta del goce en mis actividades rutinarias? Aunque el efímero fuese yo supongo que también me estaría repitiendo para tratar de vivir un poco más. Lo cierto es que más allá de ser repetitivo, lo efímero es extenuante. Y es aquí donde cabe entrar en la reflexión acerca de la necesidad de sentir gozo en nuestras vidas. Cuando todo parece convertirse en una vana y efímera (pero constante) repetición, las capacidades del disfrute son anuladas y venimos a ser esclavos de una serie de símbolos e imágenes acerca de la realidad que, aunque presentadas en diferentes ocasiones y de distinta forma, no dejan de ser repeticiones. Repeticiones efímeras que sin embargo exigen de nosotros un esfuerzo físico y un desarrollo de las capacidades mentales que son únicos, que una vez pasados no volverán y, sobre todo, que una vez dañados difícilmente podrán restaurarse. Entonces, pese a nuestras consideraciones y autoengaños de dotar de importancia eterna aquello que es pasajero, no es el carácter de las cosas en esencia efímero un gran bucle destructor de la sociedad? Puede que sí. Si no, probablemente no existirían estas líneas, las cuales considero fruto del daño infligido por la repetición cotidiana de montones de elementos efímeros, que me hastían.

sábado, 31 de octubre de 2015

Cuatro ensayos cortos para otoño


Si la situación política de un territorio actúa, por lo general, como reflejo de la situación social de dicho emplazamiento, cabe pensar que la campaña para las próximas elecciones del 20 de Diciembre será un chabacano despropósito. Chabacano, en el sentido de que tanto los políticos como la población, de nuevo en general, han malinterpretado las nuevas herramientas tecnológicas de difusión y publicación de contenidos, y las han convertido en sencillos tablones digitales en los que aparecer bailando, mostrando un nuevo look, o bien debatiendo en tertulias en las que no se defienden programas políticos sino personalidades y alter egos. Y despropósito, en tanto que, en un contexto de crisis socioeconómica (desde 2007, el 10% de los hogares más pobres en España han perdido el 13% de su salario frente al 1,5% de pérdida del 10% de los más ricos), la política no está reflejando esta necesidad de equidad en sus acciones, sino que más bien la está propiciando. Por lo tanto nos encontramos con esta doble moral: por un lado, la escena política del estado se ha acercado a la ciudadanía en su razón de ser más vulgar y desprestigiada, conquistando votos a ritmo de El hormiguero o Don't stop me now. Por el otro, se ha situado más lejos que nunca de las carencias de las personas, impasible al sufrimiento, ya no ajeno sino propio, entiendo que una sociedad es la razón de ser de su propia clase política. 
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¿Es la soledad un estado anímico, emotivo o sentimintal, o se trata más bien de una situación? Está claro que la soledad puede alcanzar al ser humano tanto eventualmente como de manera crónica. Hay ocasiones en que se manifiesta con disiumlo y misterior, en tanto que podemos estar más rodeados que nunca de personas pero, en cambio, sentirnos aislados. Y no es únicamente por causa de la personalidad del individuo que ha de padecer (o gozar, eso ya es en función de las necesidades personales) dicho sentimiento o situación. Sin lugar a duda que este eleento tiene un valor determinante, pero comparte peso en la balanza con el contexto que está recibiendo tal persona. El factor externo siempre puede generar tanto atracción como el hecho de despertar la conciencia de que aquel espacio o ambiente no responde a la idea de compañía que aquel ser ha construído o imaginado previamente. Esta acepción provoca una dualidad en la idea de la soledad, convirtiéndola a veces en consecuencia del destino (por ejemplo, una pérdida), lo que puede responder tanto a un estado anímico como a una situación; y en otras, comprendiendo el concepto como una decisión propio o una imposición externa (po ejemplo, me encuentro en un entorno con el que no me identifico y decido apartarme), lo que pienso que atiende más a la asunción de una situación como consecuencia del propio carácter personal. 

Ensayos caen como hojas en otoño (Dani Vázquez,flickr CC)
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Esta semana recibí un planteamiento interesante. La persona con la que charlaba me comentó que le parecía fácil afrontar la muerte desde la perspectiva de una creencia en que después de ésta hay algo más y no sólo eso, sino que lo que viene después es mucho mejor que la vivencia presente. Ante tal afirmación se me ha despertado esta pregunta: ¿Sentimos los creyentes facilidad ante la muerte? La persona que ha entendido el evangelio y ha conocido a Dios posee, indudablemente, la esperanza de que existe un después a su situación actual, y que ese después se corresponde a la plenitud de todos aquellos factores que aquí, en la Tierra, escasean y permanecen incompletos, como por ejemplo el amor interpersonal, el valor de la equidad o la justicia. Partiendo de esta base, no pienso que los creyentes, en general, enfoquen la muerte desde una posición cómoda. Al menos aquellos que realmente han comprendido el mensaje del evangelio. Cabe recordar que en la oración que Jesús enseña a sus discípulos se pide a Dios que se haga su voluntad tanto en el Cielo como en la Tierra. Lo cual ya permite observar el carácter incansable de esta fe, por tal de aproximar tanto cómo sea posible el valor de la Tierra al del Cielo. Y esto no es tarea sencilla. Al contrario, estoy convencido de que todos los que hemos enterrado nuestras manos en dicha labranza nos hemos encontrado con un peso que nadie más, aparte de Jesús, ha cargado. Y ya no sólo por nuestra propia salvación, sino cediendo muchos pensamientos a todas aquellas personas con las que hemos interactuado aquí. Por lo cual la muerte no es nada fácil para aquellos que se han comprometido a dedicar su vida para acercar su entorno más próximo (y el mundo, puesto que el mundo se compone de entornos) a la esperanza de plenitud posterior que les otorga su fe. En realidad, acostumbra a alcanzar por sorpresa, de forma inesperada, porque entendemos que siempre queda trabajo por hacer aquí, en el mundo. 

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El valor de la solidaridad se encuentra seriamente menoscabado porque, una vez, hemos malinterpretado el desarrollo. El avance de la tecnología masiva de difusión ha sido tomado como herramienta para alimento de los egos personales. Para publicar una fotografía, firmar un artículo, o promocionar el último vídeo en el que hemos participado o aparecido. No deja de sorprender el desconocimiento o la permisión con la que nos hemos arraigado a estas actitudes, de máscaras y enmascarados. Y aunque es evidente que la determinación de esta conducta resta a juicio de cada uno, no es difícil observar cómo el amor, la desesperación, una simple excursión por el monte o el dolor han pasado de ser elementos a destacar a converstirse en escenarios para promocionar la personalidad y sus últimos detalles. La solidaridad también ha asumido este modelo, que previamente despreciamos en los personajes de fama, y ha pérdido parte de su significado esencial de intimidad. Pienso que, precisamente, uno de los elementos que dotan de valor y de distinción a la solidaridad es la intimidad. Es el ámbito de protección necesaria para que el envanecimiento, a la vista de un público siempre oportunista, no deforme el auténtico significado de la solidaridad ni tampoco acabe convirtiéndola en una plataforma para purgarnos y justificarnos en comparecencia ante las gentes.

sábado, 17 de octubre de 2015

Cañizares y el evangelio

Las últimas declaraciones públicas del cardenal y arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, referentes al proceso constituyente de Cataluña y a la llegada a nuestro territorio de personas con necesidad de refugio, ponen de manifiesto la supervivencia del nacionalcatolicismo más recalcitrante y radical. En este sentido, creo más que conveniente la pregunta de si Cañizares ha entendido realmente el evangelio, y existen argumentos de suficiente peso, especialmente bíblicos, para afirmar que no.
Cartel de la vigilia convocada por Cañizares (elpais.com)

El pasado viernes 25 de septiembre, el arzobispo de Valencia convocava una vigilia de oración "por España y su unidad", que finalmente se llevó a cabo en la Catedral de la misma capital del Turia con centenares de asistentes. Durante la ceremonia Cañizares se atrevió a afirmar lo siguinte: "Dios quiere la unidad". Tanto la convocatoria de la vigilia, con un objetivo político claramente marcado, como las declaraciones promulgadas a lo largo del acto, subrayando específicas connotaciones en cuanto a un posicionamiento ideológico, impactan de frente con el texto que se encuentra en la epístola de Santiago, precisamente sobre la oración:



Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
 Santiago 4:3

"¿Esta invasión de emigrantes y de refugiados, es trigo limpio?", se preguntaba el mismo Cañizares este miércoles en uno de los desayunos informativos que organiza el Fórum Europa. Poco después aseguraba que los movimientos de personas llegadas a Europa en los últimos meses son "un caballo de Troya dentro de nuestras sociedades". Si las aseveraciones en cuanto a la unidad del Estado y el uso político de las plegarias suponen una grave contradicción con lo que aconseja el texto bíblico, la acusación a las personas refugiadas que llegan de países en conflicto atentan directamente contra la palabra de la Biblia, posicionándose en el extremo contrario. Tomaré un par de los muchos textos en los que baso esta hipótesis:

Porque no hay acepción de personas para con Dios.
 Romanos 2:11

Aunque las referencias más sonadas en cuanto a la protección de los 'extranjeros' provienen del Antiguo Testamento. Precisamente, poco después que Israel abandonase Egipto y se estableciese en Canaán.

Al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
 Éxodo 22:21

 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
 Deuteronomio 10:19

Entiéndase en lenguaje metafórico de cada pasaje y cómo es aplicable también a nuestro contexto. El propio Cañizares, siendo utielano de nacimiento, también ha sido emigrante por causa de su oficio, cuando asumió los arzobispados de Granada, de Ávila o de Toledo. Por lo tanto sus declaraciones en cuanto a los refugiados y migrantes llegados a Europa en los últimos meses muestran su escasa y selectiva memoria, tanto para con su propia vida como para el texto bíblico que debe haber estudiado. 

El cardenal y arzobispo de Valencia, A.Cañizares (laicismo.org)
Este artículo no trata de aportar fundamentos teológicos, dada la falta de estudios al respecto de su propio autor. Lo que sí que intenta es rebatir los argumentos simplistas, el uso literal y por conveniencia de la Biblia, y la apropiación del acto religioso para el convencimiento político propio del nacioinalcatolicismo, que continúa muy arraigado en el Estado español y sigue manifestándose tan recalcitrante como en los tiempos del dictador. En este punto, es necesario destacar la palabra de Jesús en cuanto a cómo distinguir a

sus auténticos seguidores de los que tan sólo fingían para su beneficio propio. Y, a mi parecer, resulta una evidente alusión a las actitudes del Cardenal Cañizares y a su particular interpretación del evangelio.

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero que por dentro son lobos rapaces [...] No puede el árbol bueno  dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos [...] Así que, por sus frutos los conoceréis.
 Mateo 7: 15, 18 y 20

jueves, 16 de julio de 2015

El no escribirse a uno mismo y otras necesidades relacionadas

El desenfreno por encontrar una posibilidad, cualquiera que sea, de publicar el 'ego' de uno mismo en los mass media está fuera de control. Y digo cualquiera que sea porque la publicación, mayoritariamente, hoy ya no se entiende como un vehículo crítico de calidad y de rigor informativo. Hemos abandonado la capacidad de filtrar lo valioso para dar paso a lo simple, chabacano, fácil y más instintivo. 

Fotografía de la noticia que 'El Periódico' dedica al nuevo programa de Sarda (elperiodico.com)
Y para todo los que nos creíamos 'libres de pecado', resulta que verdaderamente nadie puede lanzar la primera piedra. Los medios de comunicación se han vuelto un reflejo del entretenimiento más obsceno y flagrante, lo que ha dado paso al reflejo en unas campañas electorales fundamentadas en la imagen del candidato o la candidata. A su vez, el principio de fusión que están experimentando los diarios digitales con las redes sociales traslada a prácticamente toda la ciudadanía esa toma de conciencia basada en la idea de que si no te publicitas no eres nada. 

Un amplio abanico de posibilidades y estilos permiten traspasar esta necesidad a un colectivo mucho más heterogéneo. En este sentido, la distancia en la que se situan una persona que firma un artículo en un determinado medio y otra persona que acaba de subir una fotografía a Instagram puede ser abismal, según ellos mismos creen, pero al mismo tiempo mucho más cercana de lo que parece. Por ejemplo, durante la campaña electoral del '24-M', los alcaldables en Barcelona participaron en un especie de paseíllo promocional que les había organizado La Vanguardia a través de diferentes barrios de la ciudad. Al final del recorrido cada candidato debía coger un stick de selfie y grabarse un minuto de vídeo explicando por qué tenía que ser el próximo alcalde de Barcelona. Un clásico de Facebook o Twitter que, sin embargo, con la participación de los cabeza de lista de las diferentes fuerzas políticas de una gran ciudad incluso resulta simpático.  

Fotografía de un tweet del nuevo tatuaje de la hija de Beckham (elperiodico.com)
Otro ejemplo es el formato Gran Hermano. Para ciertos sectores de empedernidos universitarios románticos, resulta una burda muestra de la rebaja máxima a la que un ser humano puede ofrecerse voluntariamente. En cambio, el mismo colectivo estudiantil consumirá después un medio de comunicación donde aparecen noticias del tipo "Lo más hot del verano", o aplaudirán en un mítin a otra persona que, queriéndolo o no, se ha convertido en un mito de la televisión, incluso con un personaje propio en algún programa de humor. Lo que muestra que exponerse hoy día a la actividad en la esfera pública significa también quedar expuesto al teatro de los medios de comunicación masivos y, por tanto, a toda esta subcultura que levanta sus cimientos en el 'selfie' subido a Instagram, las entrevistas publicadas de leitmotiv íntimos y embarazosos, los estados confesionales en facebook y el humor (muchas inmoral) en twitter como menda de pago a cambio de 'retuits'.

Margaret Thatcher aseguraba que "la sociedad no existe, sólo existen los individuos". Ante tal cita, acérrima del liberalismo económica y liturgia barata de la que es uno de los iconos de la defensa del capitalismo, cabe preguntarse si no se está avanzando hacia esta idea. Si todo está confluyendo hacia la creencia de que verdaderamente no existe una sociedad, la colectivización de una masa de seres individuales pero que conjuntamente logran establecer mecanismos para crecer y funcionar de manera equitativa y justa. Enciendes el televisor, y ahí está el discurso de Thatcher, encarnado em el rostro de un presentador, de una modelo, de alguien que sencillamente saluda a la cámara por detrás de la periodista. Ahí está el individuo, intentando anular la capacidad de la sociedad. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

'Data city', o la tiranía de la aproximación

Los cuadrantes de la ciudad se dividen en microzonas. Las calles se separan por aceras. Las rotondas se convierten en un conjunto de cuatro esquinas. El plan de Ildefons Cerdà, creador del 'Eixample' de Barcelona, se disuelve en el imaginario de un colectivo de 700 voluntarios inscritos en el recuento de personas en situación de sin hogar, organizado por la Fundació Arrels. Microgrupos de tres o cuatro personas enfilan callejones,calles, paseos, avenidas y cualquier estructura arquitectónica sospechosa de cobijar a alguien en su interior, la noche del 26 de Mayo de 2015, entre las 00:00h y las 02:00h. 

Según la propia fundación, el objetivo es doble. Por un lado, se busca informar de cuántas personas se encuentran viviendo en las calles de Barcelona, y por el otro, crear sensibilización en la ciudadanía. En esta ocasión, el recuento asciende a la cifra de 892 personas durmiendo en la calle. Pero este no es un dato absoluto. Pese a que es real, es decir, esas 892 personas han sido localizadas por los grupos de voluntarios, es necesario tener en cuenta que el recuento se ha hecho durante dos horas de una noche en Barcelona. Por lo tanto, la cifra tiene que tomarse como una referencia a mínimos. Algo así como el mínimo común múltiple en matemáticas. 
Una voluntaria localiza a una persona durmiendo en la calle (Foto:Arrels)

 La Vanguardia, Eleconomista, 20 minutos, eldiario.es, El País, etc. El sector de los medios de comunicación convencionales ha publicado la noticia generando información a través de un dato que no es sino una mera aproximación. Peor lo ha hecho El Periódico, que ha creado el hecho noticiable a partir de la presencia de Ada Colau entre los voluntarios para el recuento. Datos y celebridades; un cóctel que insensibiliza el valor de la información y al mismo tiempo no reconoce su condición de aproximación y no de realidad absoluta. 

Pese a que la propia fundación a hecho mucho énfasis en que la cifra corresponde a dos horas de una de las 365 noches que vive Barcelona al año, y sin acceder a todas las zonas de la ciudad, las noticias elaboradas por los medios son un reflejo de cómo construir toda la realidad a través de un dato aproximado. Y a partir de ahí, del leve vistazo al mundo que supone un dato en el 'boom' informativo que estamos viviendo, se generan unas políticas públicas, unas medidas sociales, unos actos de responsabilidad gubernamental, basados tan sólo en una aproximación, incapaces y sin voluntad de acceder a los problemas de la realidad en su sentido más profundo

Tan sólo hace falta ver los titulares. Hablan de 'personas durmiendo en las calles', mientras que Arrels afirma que "892 personas han dormido esta noche en las calles de Barcelona". Mañana será otra noche, pero para ella los medios de comunicación convencionales ya han determinado el número exacto de personas que están durmiendo en las calles de la ciudad. Ya han constituido su realidad.

viernes, 22 de mayo de 2015

Enmascarando farolas

Paseo por las calles de mi pueblo, del cual evitaré decir el nombre. Cierto ambiente festivo, siempre forzado y oportunista, me acompaña. Ya en la plaza, un hombre se acerca con un fajo de papeles y trípticos en su mano. También evitaré decir su nombre. Y el del partido al que pertenece ¿Que por qué? Sencillamente no aporta nada al transcurso del texto. El hombre me da una palmadita en la espalda y antes de que pueda reaccionar ya ha desplegado ante mis narices uno de los panfletos que lleva encima. Me señala un punto con cara entusiasta. "Como ves, uno de los puntos de nuestro programa es que no aceptamos ningún tipo de regalos ni corrupción". "Gracias a Dios", pienso en un arrebato irónico. Él, ante mi silencio pensativo, sonríe. 
Aguirre presenta su cartel en Madrid (elconfidencial.com)

Nos alcanzan unas elecciones más. Otras nuevas. No diferentes. Sí nuevas. La campaña electoral sigue manteniendo sus estándares más clásicos desde que el mundo es mundo y la política es política. Las calles no se llenan de soluciones políticas que corrijan el error de hace cuatro años (y así sucesivamente). Tan sólo caras. Grandes, deformes, sonrientes, serias, cómplices y frías. Solamente caras. La muestra más evidente el carácter ególatra y la idiosincrasia egocentrista que caracteriza la política y su ejercicio en este país. 

"Voy a ganar el domingo", repiten unos y otras candidatos y candidatas a lo largo del extenso mapa municipal. "La ciudad necesita un alcalde y yo me presento para asumirlo", grita un candidato al mismo tiempo que agita el puño en el aire con fuerza. Creíamos que la presencia de la izquierda recuperada (CUP, en Comú-Guanyem, Podemos-Ahora, etc.) ofrecería un cambio a este panorama. Pero no. El rostro de Ada Colau enmascara las farolas de Barcelona. Igual que el de Manuela Carmena en Madrid. No puedo evitar recordar el cartel de la última campaña electoral de Mas, 'La voluntat d'un poble'. El 'president' se presentaba con los brazos abiertos y la mirada al cielo en un plano tipo 'spaghetti western'. Seguro que Clint Eastwood hubiese considerado que es un suicida por no tener las manos en las cartucheras. 

Cartel de Campaña de Ada Colau (magazineactivo.com)



Los discursos siguen esta línea plasmada en los carteles. Esperaba un discurso más limpio por parte de las nuevas alternativas, pero sin embargo han vuelto a caer en el arte de la contradeclaración. Es patético que sea un debate de campaña afirmar o desmentir que 'fulano o mengana' es ETA. Tampoco ha sido elegante el discurso-contradiscurso mantenido por Trias y Colau, llamándose mutuamente "mentirosa y ladrón". Ningún partido, con más o menos diplomacia, ha quedado exento de este 'juego de la democracia'. 

La supuesta fiesta de la democracia se encuentra en fase de 'after hour'. El nivel de las campañas políticas deja mucho que desear y el arte de la acusación rigurosa ha degenerado en una conversación de pelea en patio de instituto. Con discursos tan superficiales no cuesta entender que el manifestarse contra la corrupción sea visto como uno de los puntos del programa, cuando esto es algo que debería haber sido asumido desde los orígenes del poder y sus formas. Sin embargo aquí estamos, con una promesa de llegar al poder para corromper ni defraudar, y con las farolas de las calles enmascaradas, cono una persona muy querida dijo una vez, "de promesas que el tiempo y el viento se llevarán".Pues eso, el tiempo. El tiempo y las farolas, mudando de rostro cada cuatro años, darán su lección. 

lunes, 20 de abril de 2015

El banco

Hay espacios en la ciudad que resisten a la tiranía de lo inmediato, la prisa, el estrés. Recovecos entre paredes de grandes edificios, a la orilla de grandes avenidas o entre esquinas de rondas y de ramblas. Allí, el tiempo parece detenerse y las horas son absorvidas por el hábito de una rutina diferente y la espontaneidad que siempre ofrece el momento. Es el caso de la plaza que lleva el nombre del novelista i escritor de teatro, Josep Maria Folch i Torres, en Barcelona. Los días van y vienen para un pequeño grupo de personas que suelen concentrarse junto a la pista rectangular de arena, en el lado de la plaza que da a la Ronda Sant Pau. Algunas de ellas viven en la calle y otras tienen arreglado algún alojamiento con los servicios sociales o bien, con amigos y conocidos. 

Pinchos en el muro de una pared (somosmalasana.com)
A diario se reúnen en la plaza para charlar, beber o dormir en el colchón de arena y junto a la despreocupada vigilancia de un compañero o compañera. Y ante ellos, el impasible vaivén de una sociedad atrapada en su rapidez, que camina a toda prisa hacia adelante, sin mirar a su alrededor. El pequeño grupo de personas permanece de pie en todo momento y cuando el cansancio sobrepasa las fuerzas, entonces buscan apoyo en las maderas que delimitan el recinto arenoso. Unas maderas viejas y muy finas, que tan sólo cubren media nalga del asiento de una persona. 

Hace unos meses había un banco justo delante del arenal. Era habitual encontrarlos sentados, apretujadas las piernas entre sí. Se levantaban y se sentaban sin miedo a que nadie ocupase su asiento, puesto que, en una sociedad donde tan sólo hay tiempo para consumir el propio tiempo de manera más rápida e inmediata, ¿quién iba a querer sentarse con ellos? Reían, charlaban e incluso a veces cantaban. La estampa parecía la típica portada de los grupos pop-rock de los 90, con cinco músicos sentados en un banco para tres personas y además, con alguna guitarra perdida en las manos de alguno.

Un miércoles, a mediodía, se presentó una brigada municipal de limpieza.Los monos verde fosforito llamaron la atención de los ocupantes del banco. "Tienen que marcharse del banco", espetó uno de los técnicos con una manguera de agua a presión en la mano. Ni siquiera bastó un 'porqué'. Las miradas de los ocupantes ya lo reclamaban. "Volveremos a instalarlo", dijo el hombre. 

No sé si queda noción de ello en la mente del pequeño grupo que todavía hoy se junta en la plaza. Hasta qué punto un banco merece formar parte de la memoria histórica de una calle tan transitada como la Ronda Sant Pau en Barcelona, no puede conocerse. Pero detrás de ese banco hay unas personas y con estas, una historia humana. Por lo tanto es digna de ser descrita.

Bancos divididos (vozpopuli.com)
El Ayuntamiento de Barcelona ha manifestado varias veces que rechaza el urbanismo llamado defensivo, que se dedica a eliminar o bloquear los espacios públicos que ofrecen descanso en la vía. En otras palabras, los bancos, reposaderos, muros y repisas, oquedades,etc..todo aquello que permita a las personas detenerse en el transcurso del día a día de la ciudad y, en el caso de aquellas que se encuentran en situación de sin hogar, encontrar cobijo donde dormir o resguardarse. El urbanismo defensivo se encarga de inhabilitar estos espacios a través de una eliminación sistemática (como es el caso del banco en la plaza Folch i Torres) o bien, instalando toda clase de elementos (pinchos, cenefas, plantas, esferas de hormigón, sillas individuales...)  para anular así la función que podían desempeñar.

Una visión del urbanismo que engaña a la sociedad con el falso paradigma del diseño, la higiene y la sofisticación de las calles, cuando lo que en realidad fomenta es una mayor imposibilidad a la hora de establecer comunicación y relación con otras personas, y la privatización indirecta del espacio público (si te quieres sentar tiene que ser en un establecimiento, previa consumición). El mayor efecto de perversión de la idea  que se traduce en el hecho de desplazar aquello que resulta 'feo' para la ciudad o que puede afectar negativamente su atractivo. Es decir, el sistema ha decidido tomar unas personas y catalogarlas como 'excedentes', 'sobras', y ahora deben ser eliminadas de cualquier recóndito en el que puedan esconderse para no alterar la supuesta belleza urbana. 

No es únicamente un banco arrancado de un parque. Tampoco unas personas de pie que antes se podían sentar y tumbar. Es la evidencia de la apuesta que se realiza en materia política y, más allá del olvido, la destrucción de la sociedad en su base; esto es, las personas.

jueves, 26 de marzo de 2015

El niño amarillo nunca se fue

En todas las facultades de periodismo se dedica un capítulo especial a explicar el fenómeno Yellow Kid, dentro de la historia de los orígenes de la prensa moderna. Este personaje pueril y vestido siempre de amarillo, perteneciente a la tira de cómic Hogan's Alley que apareció primero en la revista Truth y después en los archirrivales New York Journal (William Randoplh Hearst) y New York World (Joseph Pullitzer), siempre andaba metido en las peleas y enfrentamientos del callejón de al lado de su casa, utilizando un lenguaje muy peculiar y, por lo general, mostrando la típica vida de un barrio metropolitano en los Estados Unidos de finales del siglo XIX (1894-1898). En términos periodísticos, se le conoce como el padre del sensacionalismo. De ahí su especial relevancia a la hora de estudiarlo. 

Portada de El País 25-3-2015  (kiosko.net)
El legado que deja Yellow Kid consiste básicamente en focalizar la atención en aquellas noticias consideradas como 'sucesos' y que muestran siempre una temática alrededor de la muerte, el secuestro, el asesinato, las catástrofes naturales, etc. Todo ello intentando dotar al discurso informativo con un marcado tono emocional, que pone el acento en las reacciones que las personas muestran al sufrimiento.En otras palabras, sensacionalismo.

Estos últimos días, con el trágico accidente de avión en los Alpes franceses, ha podido observarse en muchos medios de comunicación una clase magistral de como hacer Yellow Kid, o sensacionalismo. Por supuesto que hay muchos profesionales rigurosos y serios trabajando en la investigación de los hechos por tal de hacer llegar toda la información a la ciudadanía. Pero también han vuelto a aparecer los titulares que recuerdan a nombres de películas de domingo por la tarde, y las portadas que buscan la lágrima fácil y el impacto del público a través de imágenes de los familiares de las víctimas.

Portada de El Mundo 26-3-2015 (kiosko.net)
Las redes sociales se han llenado de mensajes de muchos profesionales del periodismo que reclaman la necesidad de reconsiderar hasta qué punto es necesario mostrar el dolor en la pantalla de la televisión, en el papel o bien a través de las ondas radiofónicas. Después de tragedias como la ocurrida en los Alpes toca analizar de qué manera los medios de comunicación espectacularizan el sufrimiento de las personas y lo banalizan con la única consideración de obtener más audiencia. Se ha educado al público en la costumbre de unas informaciones morbosas y que parecen no tener límite a la hora de inmiscuirse en el ámbito íntimo y personal, por eso la empresa que consiga reunir las imágenes más impactantes será la que obtenga mayor audiencia. 

Esto no tiene que ver nada con el periodismo, ni con la voluntad y el arte de informar. Por el contrario, es grotesco fijar la cámara delante de un rostro desconsolado y que no puede reprimirse en esa situación. O publicar las fotografías y los nombres de las víctimas que iban en el avión. Es necesario preguntarse qué valor aporta a la información esos datos. Si es nulo, ¿entonces por qué publicarlo? El legado de Yellow Kid es una imposición que se ajusta básicamente a parámetros económicos, es decir, a ver qué empresa se lleva la mayor audiencia y todo lo que ello comporta (publicidad, visitas en la web, mejor posicionamiento, etc.). No hay nada de periodismo en ello. Desde el sector periodístico y de los medios de comunicación, por lo tanto, es necesario reflexionar hasta qué punto el sensacionalismo impone sus intereses sobre la buena información, y cómo en este clima de tiranía económica es posible combatir con la idea de que la noticia, sin 'carne', sabe a poco.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La violencia no se palia con violencia

Por estas mismas fechas, el pasado año 2014, el Gobierno aprobó una limitación de la justicia universal que provocó que algunas causas que estaban siendo investigadas, como los genocidios guatemalteco y ruandés o bien el asesinato de José Couso, se paralizasen. Sin duda una imagen que genera contradicción con el lema 'contra la violencia', con el que PP y PSOE están defendiendo el pacto antiterrorista, con especial atención focalizada en el yihadismo, que han firmado en los últimos días.
El pacto antiterrorista es una extensión de la 'ley mordaza' (elpaís.es)
Por aquel entonces, el diputado popular, José Miguel Castillo, declaró que dicha reforma permitía "delimitar con claridad" las hipótesis en las que la justicia nacional pudiese investigar los delitos cometidos fuera del territorio español. Los líderes de los partidos firmantes del presente pacto antiterrorista, en cambio, han hablado de "unidad" y de dejar a un lado los intereses propios. Sin embargo, el acuerdo presenta una entonación marcada respecto de la prevención de utilizar Internet cómo herramienta para propagar el terror o atentar, directamente, cláusula que se está criticando duramente desde los sectores de internautas porque denuncian favorece la posibilidad de que el Gobierno incida con mayor control en la red.

Según los artículos 1 del Código Penal y 25.2 de la Constitución Española, la finalidad de "las penas y medidas privativas de la libertad" será la de reinsertar y reeducar a las personas que se encuentran sometidas a ellas. Un supuesto que dista mucho de la reforma más llamativa que incluye el acuerdo antiterrorista: la llamada 'prisión permanente revisable'. Algo que según el Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, "no tiene nada que ver con la cadena perpetua". Aunque en el último programa de 'Salvados', llegase a confesar que en "caso de extremo" una persona podría quedar recluida hasta la fecha de su defunción. Es decir, dicha persona estaría cumpliendo una cadena perpetua. Una cuestión demasiado subjetiva que deja únicamente al entendimiento de Gobierno y autoridades judiciales la definición del término "extremo", y en consecuencia la aplicación de este eufemismo de cadena perpetua. ¿Quién, sino, marca la línea entre lo que es extremo y lo que no?

El pacto antiterrorista cierra un triángulo en materia de legislación, junto con la también reciente reforma del Código Penal y la aprobación de la Ley de Seguridad Ciudadana, que se solapa con algunas libertades y derechos fundamentales, quedando estos en perjuicio. Y pese a la apariencia mediática que se le ha dado al asunto, de mera lucha contra el yihadismo, son muchas las pistas que indican un claro interés por parte del Gobierno y las instituciones, de aumentar su control sobre la ciudadanía.
Las políticas para frenar la violencia sólo pueden acrecentarla (elmundo.es)

Unos planteamientos de carácter violento y chocante contra el ámbito social de los cuales se 'espera', de forma incongruente, que promueven un ambiente de paz. Una idea similar a la tradicional fórmula de Vegelio, Si vis pacem para bellum ("Si quieres la paz prepara la guerra"). Es decir, violencia para frenar la violencia. Algo completamente contradictorio al ideario pacifista y a la gran labor que el movimiento y la cultura por la paz sigue enseñando. En contadas ocasiones se le ha dado opción de gobernar a los planteamientos pacíficos. Quizás por eso un Ministro de Interior puede permitirse hoy salir en pantalla, presenciar algo llamado 'devolución en caliente' y limitarse a decir que la persona en cuestión 'devuelta' está fingiendo. Qué lejos queda de esta realidad de aquello que decía el fundador de 'Fundació per la Pau', Alfons Banda: "La paz son las actitudes necesarias para romper la cadena de causalidades que explican una historia permanentemente violenta que no queremos continuar". La precaución contra esta doble moralidad usada por los Gobiernos, los cuales hoy piden paz y ayer limitaban la investigación judicial de crímenes en todo el mundo, debe extremarse, puesto que parecen decididos a utilizar hechos como los de 'Charlie Hebdo' y sucesos como los del Estado Islámico para ampliar su control tanto en las redes como en el día a día cotidiano.


miércoles, 4 de febrero de 2015

3+2 son 20.000

Más master y menos grado. Este es el lema que lanza el Consejo de Ministros sobre el modelo educativo en las universidades del estado. En lugar de solventar la cuestión de unas ayudas públicas al estudio que han caído un 18% por estudiante desde 2010, el Gobierno ha aprobado el plan 3+2, que consiste en reducir el graduado a tres años y fortalecer la figura del master biennal, influencia del modelo europeo que nació después del plan Bolonia. 

1.Problema económico

En contrapartida al primer argumento de defensa que alega el ministro de educación, José Ignacio Wert, podría observarse que si bien el 3+2 es un programa que lleva funcionando varios años en las universidades de Europa, sin lugar a duda ha sido posible gracias al sistema de becas que utilizan algunos de los estados del continente. Ahí quedan, si no, los 237 euros anuales que pagan los estudiantes franceses por los estudios universitarios finalizados con un master; o los 240 euros semestrales que se pagan en muchas regiones alemanas y que incluyen un ticket de transporte por el mismo periodo de seis meses. La pregunta en relación a estos datos sería si la implementación del plan 3+2 vendría acompañada de un aumento en las ayudas a estudiantes, cogiendo a la Unión Europea como ejemplo igual que hace Wert, o bien se desarrollaría, una vez más, un plan sin poner a su alcance los recursos necesarios para garantizar su éxito?
El 3+2 se presenta con muchas preguntas sin responder (elperiodico.es)

En este punto puede detectarse, pues, que la urgencia no es tanto remodelar la estructura del graduado ni atraer con más fuerza el master, cosas que elevarían todavía más el precio de los estudios, sino reactivar las ayudas públicas para poder situarnos al mismo nivel que el resto de la Unión Europea.



2.Es necesario redefinir cuál es el objetivo de una universidad

La sociedad debe desprenderse de la visión estrictamente laboral que desde muchas instituciones gubernamentales se ha tratado de otorgar a las universidades. Éstas no deberían interpretarse como fábricas de profesionales que cada año sacan una nueva remesa al mercado laboral sin cerciorarse de que los conocimientos han sido absorvidos y comprendidos. El alumnado es la materia prima de las universidades, no del mercado. Y por lo tanto, si se entiende el centro universitario desde la perspectiva de lugar de aprendizaje y transmisión de conocimientos, ideas, capacidades de acción y de pensamiento, se comprenderá que está muy lejos de servir de mero alimento a un mercado que no tiene fin ni propósito. 

Es por ello que quizás lo primordial no sea una reestructuración del planteamiento de estudios a nivel de duración, sino una reconsideración del modelo que se instruye actualmente, que introduce a muchas asignaturas pero que profundiza poco en los conocimientos, y que se basa en una perspectiva puramente productiva, con las miras puestas en el mercado laboral y no en el bello, y cada vez más caro, arte del saber.

3.Lectura política de la decisión

Ya hay protestas programadas contra el nuevo plan (elconfidencial.es)
 A lo largo de los últimos años de crisis, los centros universitarios se han convertido en punto de concentración de muchas y diversas ideologías que comparten el mismo objetivo: combatir la austeridad que el presente gobierno liberal conservador ha impuesto a base de recortes. El sector de la educación es uno de los grandes afectados de dichos 'reajustes', según el léxico del Partido Popular, presupuestarios. La reducción de cuatro a tres años de los estudios universitarios más básicos, es decir el graduado porque la posibilidad de cursar dos años de master está limitada a quien pueda costearlo, supone la eliminación de estudiantes activos y por lo tanto la reducción de posibles opositores a la Administración. Por no hablar de esa mirada tan hipócrita que se hace en relación a la presencia española dentro de la Unión Europa: se iguala el sistema de estudios pero no las condiciones de los estudiantes.

El balance del 3+2 no podrá hacerse hasta la nueva promoción, a partir de Septiembre de este mismo año. Una cosa es segura; que los estudiantes, que al fin y al cabo es el sector por el que se está tomando una decisión que no se les ha sometido a ninguna consulta, volverán a dejar su presencia en las calles y a demostrar que en un sistema tan cortoplacista como el que mercado y gobiernos sustentan, no hay futuro para ningún estudiante, aunque se gradúe con el plan que se gradúe.

jueves, 15 de enero de 2015

En casa del herrero, cuchara de palo

Los atentados de la revista Charlie Hebdo y del supermercado judío en Francia reabren el debate entorno a la libertad de expresión y dónde se encuentran, si es que debe haberlos, sus límites. Muchas de las potencias de occidente han visto cómo la ciudadanía ocupaba las calles para manifestarse en contra de la violencia, o también para reivindicar un espíritu islamófobo que viene creciendo desde principios de siglo, cuando se atentó contra las torres gemelas.

Cabeza de la manifestación contra el terrorismo de París (lavanguardia.com)
Una de las imágenes que concentra un carácter más histórico es la de la cabecera de la millonaria marcha en París, con algunos de los líderes de las potencias occidentales. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también asistió a la manifestación poco después de condenar públicamente los hechos acontecidos. Mientras tanto, en España el humorista Facu Díaz era imputado por la Audiencia Nacional, por causa de un 'sketch', emitido en 'LaTuerka', en el que comparaba al Partido Popular con ETA, y que había denunciado la organización Dignidad y Justicia por "humillación a las víctimas del terrorismo". 

La noticia cogió, rápidamente, mucho eco en las redes sociales y algunos perfiles de medios de comunicación, como eldiario.es o Público, y también profesionales del mundo del periodismo, como Ana Pastor y Jordi Évole, denunciaron "un ataque contra la libertad de expresión", con el lema 'Todos somos facu'. También la prensa internacional ha destacado la noticia del humorista y medio como la 'BBC' se han puesto en contacto con él para hacer un reportaje.

Mariano Rajoy a la cabeza de la manifestación en París, junto con el resto de sus homólogos. Se condena toda violencia y restricción emprendidas contra la libertad de expresión, y se hace alarde de que "la libertad es más fuerte que la barbarie", tal como dice el presidente francés, François Hollande. Mietras tanto en España se vuelven a discutir los límites de la libertad de expresión, en el marco de un 'sketch' sin ninguna violencia física como la que se ha había visto días antes en París. Y en Reino Unido, pocos días después, el primer ministro, David Cameron, abre la puerta a una restricción taxativa de 'WhatsApp' para garantizar "un lugar seguro donde comunicarse". Ante estas imágenes puede pensarse que el sistema occidental de libertades es muy sencillo de tumbar.




miércoles, 7 de enero de 2015

El mundo piensa con un espejo en la mano derecha

Recuerdo cuando las personas mayores que tú se relamían de cualquier anécdota o 'historieta' que hubiesen vivido en sus 'años dulces' de juventud. Parece que todavía puedo detenerme a observar el minucioso rito con el que encandilaban a su oyente (o lo atrapaban a la fuerza, sin importarles su grado de voluntariedad para oírles), y lo llevaban hacia un mundo extraño; un imaginario fascinante y desconocido, de caudillos y viejos imperios opresores; de valientes obreros que luchaban contra los numerosos toques de queda y de mineros que fortificaban sus minas como grandes reinos de piedra y roca infranqueables; de valerosas mujeres que se deshacían de los harapos del convencionalismo machista y atestiguaban en favor de una sociedad más justa y equitativa para todas las personas; un planeta donde las fronteras de la guerra se delimitaban por muros secuelas del odio de las guerras pasadas, y donde unos cuantos tiranos batallaban constantemente por continuar gobernando a las masas, independientemente de que éstas lo quisieran o no.  Días de memoria.
Manifestación en Cornellà, fecha de los años 70 (elperiodico.com)
Ahora es el día de las hijos y los hijas de aquellas generaciones que nos parecían de película o de cuento para conciliar el buen sueño. Ahora es nuestro momento, de volvernos hacia ellos y agradecerles toda su lucha. Por descontado, nos ha servido a todos y a todas de guía en el camino hacia una verdadera equidad en el sentido del bienestar común, y también para una mayor tendencia de cara a la lucha por los derechos sociales. Pero también deberíamos explicarles el mundo que nos ha estado esperando a nosotros, y que ahora padecemos; un mundo que premia a los que reparten mortajas, en lugar de pan; que niega a los culpables de su época el deber de ser examinados y juzgados por la justicia; que no se corresponde en nada al sueño de la libertad que les vendieron y con el que nosotros crecimos; un planeta en el que los villanos pueden construirse palacios que suman el mismo valor que toda una ciudad, o un estado puede darse el gusto de prohibir la libre comunicación y circulación de informaciones.

Este es el nuevo mundo; nuestro nuevo mundo. El sentido de todo lo que ocurre no tendría lugar sin el amplio abanico de movimientos reivindicatorios que se concentran alrededor de este 'mundo' para clamar justicia. Al igual que nuestros mayores han hecho con nosotros, no dentro de  mucho tiempo tendremos que explicar a las futuras generaciones qué fue lo que sucedía para que diversos grupos de personas se movilizasen dentro de los hospitales; será nuestro deber narrar la abnegación que el Gobierno hizo de su tratamiento médico, en favor de sus propios intereses y lucros.Y entonces podríamos marcar un trazo en la tierra que siguiese con el camino a la justicia y un estado real de bienestar para todas las personas del mundo, sin excepción. Una vez escribí algo que he vuelto a leer y ha suscitado un importante peso en cuanto a mí deber con el futuro: "El corazón que calla en mitad de esta jauría y la mente que se acostumbra a viajar en esta corriente de sucias y pobres ideas, crean un alma comodona y pusilánime que vive sin importarle nada, no lucha ni denuncia la injusticia y tampoco es capaz de romper los grilletes que se le han impuesto". 
Manifestantes encerrados en el Hospital Trueta de Girona (eldiario.es)
¿Cómo podremos justificar ante nuestras generaciones descendientes que el capitalismo, el neoliberalismo, la ineptitud de la clase política que nos gobierna para combatir a éstos, la corrupción, la violencia y el miedo (a la guerra, a caer en la pobreza, al retorno de los totalitarismos,etc.) consiguieron sobrepasar nuestros esfuerzos y sacrificios, nuestra voluntad de combatirlos, y reafirmar un mundo que piensa mirándose a sí mismo en el espejo que sostiene con la mano derecha? Eso, amigas y amigos, es injustificable. Nunca podremos explicar por qué no estábamos en aquella manifestación; por qué entre nuestros recuerdos no se cuenta la movilización del día "x"; por qué no estábamos allí, en la calle, reclamando lo que es nuestro e innegociable; lo que es de todos.


jueves, 13 de noviembre de 2014

El día después

El 9-N nos ha dejado, además de 2,3 millones de votos, más del 80% de los cuales apela por la independencia absoluta de Cataluña en todos los sentidos, imágenes emotivas y no tan emotivas, abrazos efusivos y pasionales, e imbecilidades de imbéciles que no son capaces de abrir un poco la perspectiva de sus limitados puntos de vista y tolerar la democracia. Pero pasada la fecha,hecho ya el recuento (a falta de los votos que se realicen en los quince días de prórroga dados para aquellos que no pudimos votar, entre el 10 y el 25 de noviembre), y descartada también las denuncias presentadas por Rosa Díez y Plataforma per Catalunya, es imprescindible analizar la situación que queda de todo este proceso que ha monopolizado la voz de la prensa y gran parte de la opinión pública durante los últimos cuatro años (desde que en 2010 se recortase de forma virulenta el 'Estatut d'Autonomia').

La consulta abre el análisis de diversas líneas para una mayor participación  (elmundo.es)
El Gobierno español, pese a que sigue enrocado en esa negativa de la que todavía no ha explicado ni un sólo motivo, debe ser consecuente (al menos por una sola vez) y enfrentar un conflicto. Las estadísticas no son nada positivas, puesto que desde que Rajoy llegó al Gobierno en 2011, la ejecutiva nacional no sólo no ha intentado buscar vías de solución para los problemas sociales, sino que los ha agravado a base de la publicación de leyes como la 'ley mordaza' (ley de seguridad ciudadana), entre otras muchas. Otro ejemplo de negativa sin explicación es la demanda de referéndum en Canarias para consultar a la ciudadanía su opinión sobre la realización de prospecciones petrolíferas en el litoral del archipiélago. Una consulta tan necesaria, decisiva y refrenada como la catalana.

Por otro lado Cataluña tiene la pelota en su tejado, de demostrar que esta consulta parte con un verdadero objetivo de cambio político que acabe con la hegemonía de la derecha antisocial autóctona, esto es Convergència i Unió. En una charla, el subdirector de El País, 'Quico' Valls, aseguraba que CiU ha monopolizado el proceso del 9-N y que, por lo tanto, debe haber un cambio político en Cataluña antes de seguir adelante con la independencia, con el fin de garantizar un estado mejor. Si bien no le falta razón, esta opción es discutible puesto que el proceso de cambio de la 'casta' (término que PODEMOS ha puesto muy de moda) política puede realizarse en paralelo a un proceso de autodeterminación de la ciudadanía catalana a través de votaciones.

Los partido deben redefinirse rápido tras el 9-N(cat.elpais.com)
El 'Govern' de Artur Mas debe responder a todas esas cuestiones que siguen abiertas y la ciudadanía no debe olvidar, como si seguirá con esas políticas sociales tan restrictivas y perjudiciales o qué pasará con el tema del expolio fiscal entre España-Cataluña (si se continuarán pagando las autopistas, si se devolverá la recaudación íntegra del céntimo sanitario, si se devolverá también la cantidad total del euro por receta, etc.). Además se plantean nuevas cuestiones sobre las que prácticamente no ha habido pronunciamiento, como por ejemplo el ejército. La industria militar, que supone un gasto de 3 billones de dólares cada año, es un gigante que se ha comido a todos los estados y nadie queda libre de su influencia y presión. España, por ejemplo, gasta 52 millones de euros al día en armas.Cuestiones como la posición que " l'Estat Català" tomaría ante situaciones de este tipo deberían estar ya resueltas.

Por último está la convocatoria de elecciones plebiscitarias como alternativa al diálogo con Rajoy, aunque Mas muestra una preferencia inicial por la segunda opción. Pese a ello, CiU no puede obviar la presión de ERC y ahora comienzan a barajarse las posibilidades de establecer una lista unitaria a tres bandas (CiU,ERC y ACN-Òmnium) para poder poner en marcha un proceso constituyente que parta de una nueva votación ciudadana. Aunque todo lo que se diga por ahora no es más que paja, tal como ha dejado ver la prensa en general con el 9-N.

jueves, 30 de octubre de 2014

Breve análisis sobre el trato que da la prensa española a los casos de corrupción

Ahora que comenzamos a acostumbrarnos a que cada semana estalle un caso de corrupción, sea el ámbito que sea (estatal, regional o municipal), creo importante la necesidad de plantearse y cuestionar las informaciones que estamos recibiendo de ello, desde dónde nos llegan y porqué nos llegan en la forma que lo hacen.

Los medios han pérdido mucha capacidad crítica (vozpópuli.com)
En primer lugar, considero necesario recordar el amplio espectro que la derecha política tiene en el sistema mediático. Son la gran mayoría de los medios más reconocidos y leídos, los que pertenecen a posiciones conservadoras, neoliberales, monárquicas o derechas. O incluso pueden hacer 'alarde' de una ideología que hibride varias de estas posiciones políticas, económicas y sociales. Así pues, lo primero que es necesario saber, antes de enfrentarse a cualquier información, es que tenemos delante un sistema de medios de comunicación muy estigmatizado y parcial. Para buscar algún atisbo de periodismo digno en este país es necesario recurrir a pequeños medios digitales no convencionales que vienen pisando fuerte a causa de la denuncia social que ejercen. 

Pasemos ahora a hacer una radiografía de la situación. Cuando estalla un escándalo de corrupción los medios convencionales comienzan publicando una noticia inicial con las primeras informaciones de las que disponen, la cual luego irán ampliando hacia formatos más reportagísticos (siempre acompañados de fotografías) a medida que las fuentes vayan goteando la información. Con el caso 'Púnica' se comienza anunciando la detención del ex-número dos de Esperanza Aguirre y se prosigue publicando una pieza por cada detenido. Al final se reconstruye todo en un artículo más extenso. Con el caso de Aznar lo mismo. Se publica una primera noticia y después se busca ampliar la información de dos maneras: tirando del hilo y tratando de destapar más 'suciedad' o dedicándose a la 'declaración-contradeclaración'.

Las declaraciones han perdido su sentido informativo (elconfidencial.com)
Respecto a este hecho, los medios utilizarán una fórmula que les permita continuar informando de la evolución de los hechos, y al mismo tiempo comenzar a moldear la posición que creen que debería tomar la esfera pública. El problema reside en la publicación de ese sinfín de declaraciones absurdas y que vacilan. No son más que el material (defectuoso) con el que los medios llenan los huecos que la propia información deja. El problema es que se ha perdido la noción de relevenacia frente a una declaración. Se sigue dando voz a Esperanza Aguirre para que diga que está "alucinando en colores" por la detención de Granados. Se sigue dando voz, también, a Tomás Gómez para que explique que se siente "desolado" y "en shock" por la detención del alcalde de Parla. Y así sigue infinitamente, la lista de declaraciones que los medios publican como noticias, cuando realmente no aportan ninguna información.

De esta forma, los casos de corrupción se suceden unos a otros a una velocidad semanal ante la mirada perpleja de unos medios de comunicación que se ven superados e incapaces de reportar los hechos con más hechos y datos. Cada escándalo acaba convirtiéndose en algo parecido a un juego de niños, en el que el periodista le pone el micrófono en la boca al supuesto culpable no para rendir cuentas ante la ciudadanía, sino para explicar sus sentimientos. El periodismo riguroso sigue muriendo lenta y dolorosamente. Pero, claro está, al fin y al cabo los medios tan sólo se preocupan de sus audiencias y de darles lo que quieren. Si éstas no reclaman mayor calidad ante la 'información' que están recibiendo tengamos por seguro que los medios no van a plantearse ni a discutir el cambio de su modelo de funcionamiento.

jueves, 23 de octubre de 2014

Irak 2.0

Para que hoy en día, un país que se encuentra fuera de una guerra mueva sus tropas hasta el lugar del conflicto, debe darse alguna de las siguientes causas: en primer lugar, puede realizar la movilización militar bajo el marco de una campaña de ayuda humanitaria (aunque sigo sin comprender por qué se envían soldados a hacer misiones humanitarias); por otra lado, puede ser que ese país forme parte de una comunidad internacional (llamémosla OTAN, por ejemplo) y deba cumplir el compromiso que la organización le impone; por último, también puede darse un 'intercambio de cartas' o favores entre dos o más países, sin la necesidad de que pertenezcan a una organización. Es decir, que por intereses y conveniencias mutuas, envíen a sus ejércitos a uno u otro conflicto. 

Morenés, M. de Defensa, se ha mostrado partidario de la intervención (hoy.center)
El regreso de España a Irak puede contener un grado determinado de las tres opciones. Desde Defensa justifican la decisión como un acto contra el avance del yihadismo, un peligro que es cierto y serio. Alegan, además, que los 300 militares del dispositivo enviado no participarán en la lucha, sino que el objetivo de la misión es instruir al ejército iraquí. No es una ayuda humanitaria, ni mucho menos, pero la amenaza del Estado Islámico es real y poblaciones de Oriente Medio (iraquíes, sirios, kurdos,etc.) se encuentran en peligro. 

Aún así, el motivo principal del retorno de España a Oriente Próximo es la presión de la comunidad internacional. La estrechez de sus lazos con Estados Unidos, Reino Unido y Francia, entre otros, es motivo de más para que el Gobierno haya tomado esta decisión. Los vínculos de la alienación internacional (al igual que en las dos guerras mundiales), por los que Felipe González ya se ganó grandes protestas entrando a la OTAN, siguen igual de vivos que en el siglo pasado. Obviamente, de aquí nace la tercera causa. La del beneficio y el interés mutuos. Tanto la comunidad internacional en su conjunto, como los países que la integran por separado, han demostrado una disposición de participación que se reduce a la existencia de intereses o beneficios para ellos. Un ejemplo claro es la intervención de España en Mali y en la República Centroafricana para ayudar a Francia a frenar, también, una 'amenaza' islamista.  
Eludiendo lo económico y aludiendo a lo social, España regresa a Irak (elmundo.es)

Pese a la amenaza palpable del Estado Islámico, ni España ni la comunidad internacional tienen autoridad para mover sus fichas cuando y cómo les plazca, por lo tanto podemos partir de la base de que esta decisión no se adviene a ninguna potestad. Es, una vez más, una acción ejecutada sin consulta previa a la ciudadanía (que es la que verdaderamente debería escoger estas cuestiones a través de referéndum) que se divide entre la falta de capacidad por establecer una base de negociación mediante el diálogo y la cooperación (no la imposición) mutua, y los delirios de grandeza y de dominio que jamás han desaparecido de Occidente.Una acción que, además permite a las esferas conservadoras de la opinión pública regodearse en la idea de generalizar el islam dentro del yihadismo e infundir un miedo por anticipado, tal como se ha podido ver en el último programa "El debate" de Televisión Española.

Además de la repercusión social que puede tener el regreso de España a una situación de conflicto sobre suelo iraquí, está la cuestión económica. El anuncio de que la movilización de los 300 soldados va a tener un coste inicial de 35 millones de euros es una falacia intolerable. El coste de un dispositivo militar que en principio durará seis meses debe calcularse en centenares o incluso miles de millones. El ejemplo más evidente que corrobora esta idea sería los Programas Especiales de Armamento (PEA). El gobierno ha vuelto ha anunciar en los presupuestos generales de 2015 una partida de 6,84 millones para armas, pero se espera que a finales de verano, como viene haciendo los últimos años, apruebe un crédito extraordinario mil millonario para paliar su deuda armamentística (en 2014 ha sido de 1.782 millones). Una cifra que no se ajusta con la realidad de recortes que se están viviendo en sanidad, educación, cultura y, en fin, en todo el ámbito social.