sábado, 30 de enero de 2016

Ensayo desde la extenuación

Soy tan efímero como mis momentos. O bien, mis momentos son tan efímeros como yo mismo. Vienen, se quedan por unos instantes, extraños no invitados, y se marchan, sin dejar goce alguno. Y no es el verlos circular lo que puede llegar a provocar el dolor, sino la toma de conciencia de que están entrando y saliendo de mí, sin llegar siquiera a permitir el plantearse algún gozo o algún sollozo alrededor de su significado. O quizás, es mi propia condición de efímero la que causa todo este vaivén insensible y soberbio. ¿Y, por qué no, fijarse también en las condiciones del entorno? ¿Acaso no es todo efímero ahí fuera? La rutina que me absorbe día tras día puede que sea la misma en esencia pero nunca lo es en forma, ofreciendo así esa falsa apariencia de aventura cotidiana. Y, en cuanto a los temas de primer orden en la opinión pública y colectiva, ¿el gen efímero no forma ya parte de la idiosincrasia política, económica y social? Las valoraciones sobre una posible coalición de partidos conservadores se truncan al día siguiente en pos de una guerra en las izquierdas por ver quién alza más alto su cabeza. Las frutas turcas que hoy se destruyen en la frontera con Rusia mañana serán inaccesibles por coste para muchas personas. Y, por último, las fiestas que durante todo el año se han preparado se queman con la primera llama de petardo, con la primera caja repicando ritmos monótonos. 

Es evidente que todo lo que vivimos es efímero, dado que lo que es efímero tan sólo puede garantizar su supervivencia a través de la repetición. ¿Puede que sea esta la causa de la falta del goce en mis actividades rutinarias? Aunque el efímero fuese yo supongo que también me estaría repitiendo para tratar de vivir un poco más. Lo cierto es que más allá de ser repetitivo, lo efímero es extenuante. Y es aquí donde cabe entrar en la reflexión acerca de la necesidad de sentir gozo en nuestras vidas. Cuando todo parece convertirse en una vana y efímera (pero constante) repetición, las capacidades del disfrute son anuladas y venimos a ser esclavos de una serie de símbolos e imágenes acerca de la realidad que, aunque presentadas en diferentes ocasiones y de distinta forma, no dejan de ser repeticiones. Repeticiones efímeras que sin embargo exigen de nosotros un esfuerzo físico y un desarrollo de las capacidades mentales que son únicos, que una vez pasados no volverán y, sobre todo, que una vez dañados difícilmente podrán restaurarse. Entonces, pese a nuestras consideraciones y autoengaños de dotar de importancia eterna aquello que es pasajero, no es el carácter de las cosas en esencia efímero un gran bucle destructor de la sociedad? Puede que sí. Si no, probablemente no existirían estas líneas, las cuales considero fruto del daño infligido por la repetición cotidiana de montones de elementos efímeros, que me hastían.

jueves, 31 de diciembre de 2015

A mis sobrinos


I., L., sois la imagen más próxima que tengo del futuro. Cada vez que os miro, lo recuerdo. Un bostezo mientras aparecen las blancas perlitas de vuestros dientes; vuestras manos cubriendo vuestro rostro cuando no queréis ver a alguien; la inocencia con la que os refugiáis en nosotros, los adultos, cómo si sirviésemos de escudo fiable. El futuro está en vosotros. No en lo que llegaréis a hacer o en lo que os vayáis a convertir, sino en vosotros mismos. En ésta, vuestra esencia más pura, tan plausible y sorprendente ahora para todos los que os rodeamos. 

Debéis saber que en el mundo os encontraréis a personas que se felicitan por fijar el límite del calentamiento del planeta en el que vivimos para 2050 en 1,5 grados más que la temperatura que tenemos ahora. Sonríen y posan ante las cámaras (sí, como con las que trabaja vuestro tío) asegurando que os están salvando a vosotros, al futuro, pero no les creáis. Tenéis que ser críticos ante cualquier acción que se reivindique en vuestro nombre o beneficio. Por desgracia, con el tiempo comprenderéis que el ser humano no es en general gratuito en ninguna de sus facetas. A mí me da la sensación de que en realidad están ajustando vuestra destrucción al milímetro, sin calibrar las consecuencias. Veréis también que existen las aguas de un mar muy cercano a vuestras casas, un mar oscuro y profundo a dónde muchos otros niños de lugares diferentes son arrojados sin importar qué les pueda llegar a ocurrir. Ni tan sólo, si pierden o salvan sus vidas. 

También llegará el día en el que comprenderéis que no vivimos en una esfera común, sino que estamos todos supeditados a una serie de escalones. Aunque en nuestro nacimiento somos todos iguales, veréis que vosotros os encontráis en el escalón más alto, el de arriba. No sé explicaros muy bien cómo habéis ido a parar ahí, ni quién os ha llevado hasta ahí, ni el por qué. Pero quiero que, llegado el momento, os fijéis que hay personas en los otros escalones, también sin saber por qué han sido colocadas en ellos, y que descendáis los escalones que sean necesarios, o las ayudéis a subir al vuestro, hasta que todos quedéis igual. Porque vosotros sois el futuro, una parte de ese futuro que se expande a lo largo del planeta. 

Queridos I. y L., habrá un día en el que saldréis a la calle y os daréis cuenta de que hay personas que están viviendo en ella. Se recogen del frío y se guardan de las miradas perturbadoras que muchas veces los adultos les lanzamos, pero no tengáis miedo. Ellas también fueron futuro, y lo siguen siendo. Os animo a acercaros a ellas e intentar conocerlas. Os aseguro que la experiencia no os dejará indiferentes y de esta manera podréis ejercer como futuro que sois, rompiendo los viejos esquemas de las mentes pobres que juzgan y condenan a todas esas personas sin entender. No creáis lo que la sociedad hace con ellas. No son invisibles. Su existencia es indiscutible y no han nacido para pasar desapercibidas. 

Crecéis, segundo a segundo. Os escapáis de nuestras manos protectoras y egoístas, que muchas veces os sujetan por miedo a perderos. Creced y procurad que vuestro crecimiento esté siempre ligado al amor, porque no hay fecundidad posible en las relaciones humanas sin amor. Empapad vuestro conocimiento de libros, llenaos de experiencias. Todo ello forma parte del futuro que sois y representáis. Pero por favor, no lo hagáis por vosotros, ni solamente por los que os rodean, sino pensad en los que han de venir. Aquellos que han de tomar el testigo del futuro de vuestras manos. Su margen de acción dependerá de la medida en la que hayáis cuidado de dicho testigo, y del estado en el que lo entreguéis. Y el éxito en este objetivo pasa por renunciar cada uno de nosotros, con amor y humildad, moldeando nuestras vidas para el bien colectivo. I., L, comprended que el futuro solamente será si es en común. Supongo que no os costará mucho encontrar la manera de ganar mucho dinero y asentaros en una vida cómoda y despreocupada. Pero no olvidéis que vivir, vivir sólo lo podréis hacer una vez y la manera en la que lo hagáis será de especial relevancia para todo el mundo.
Feliz futuro, queridos.

sábado, 31 de octubre de 2015

Cuatro ensayos cortos para otoño


Si la situación política de un territorio actúa, por lo general, como reflejo de la situación social de dicho emplazamiento, cabe pensar que la campaña para las próximas elecciones del 20 de Diciembre será un chabacano despropósito. Chabacano, en el sentido de que tanto los políticos como la población, de nuevo en general, han malinterpretado las nuevas herramientas tecnológicas de difusión y publicación de contenidos, y las han convertido en sencillos tablones digitales en los que aparecer bailando, mostrando un nuevo look, o bien debatiendo en tertulias en las que no se defienden programas políticos sino personalidades y alter egos. Y despropósito, en tanto que, en un contexto de crisis socioeconómica (desde 2007, el 10% de los hogares más pobres en España han perdido el 13% de su salario frente al 1,5% de pérdida del 10% de los más ricos), la política no está reflejando esta necesidad de equidad en sus acciones, sino que más bien la está propiciando. Por lo tanto nos encontramos con esta doble moral: por un lado, la escena política del estado se ha acercado a la ciudadanía en su razón de ser más vulgar y desprestigiada, conquistando votos a ritmo de El hormiguero o Don't stop me now. Por el otro, se ha situado más lejos que nunca de las carencias de las personas, impasible al sufrimiento, ya no ajeno sino propio, entiendo que una sociedad es la razón de ser de su propia clase política. 
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¿Es la soledad un estado anímico, emotivo o sentimintal, o se trata más bien de una situación? Está claro que la soledad puede alcanzar al ser humano tanto eventualmente como de manera crónica. Hay ocasiones en que se manifiesta con disiumlo y misterior, en tanto que podemos estar más rodeados que nunca de personas pero, en cambio, sentirnos aislados. Y no es únicamente por causa de la personalidad del individuo que ha de padecer (o gozar, eso ya es en función de las necesidades personales) dicho sentimiento o situación. Sin lugar a duda que este eleento tiene un valor determinante, pero comparte peso en la balanza con el contexto que está recibiendo tal persona. El factor externo siempre puede generar tanto atracción como el hecho de despertar la conciencia de que aquel espacio o ambiente no responde a la idea de compañía que aquel ser ha construído o imaginado previamente. Esta acepción provoca una dualidad en la idea de la soledad, convirtiéndola a veces en consecuencia del destino (por ejemplo, una pérdida), lo que puede responder tanto a un estado anímico como a una situación; y en otras, comprendiendo el concepto como una decisión propio o una imposición externa (po ejemplo, me encuentro en un entorno con el que no me identifico y decido apartarme), lo que pienso que atiende más a la asunción de una situación como consecuencia del propio carácter personal. 

Ensayos caen como hojas en otoño (Dani Vázquez,flickr CC)
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Esta semana recibí un planteamiento interesante. La persona con la que charlaba me comentó que le parecía fácil afrontar la muerte desde la perspectiva de una creencia en que después de ésta hay algo más y no sólo eso, sino que lo que viene después es mucho mejor que la vivencia presente. Ante tal afirmación se me ha despertado esta pregunta: ¿Sentimos los creyentes facilidad ante la muerte? La persona que ha entendido el evangelio y ha conocido a Dios posee, indudablemente, la esperanza de que existe un después a su situación actual, y que ese después se corresponde a la plenitud de todos aquellos factores que aquí, en la Tierra, escasean y permanecen incompletos, como por ejemplo el amor interpersonal, el valor de la equidad o la justicia. Partiendo de esta base, no pienso que los creyentes, en general, enfoquen la muerte desde una posición cómoda. Al menos aquellos que realmente han comprendido el mensaje del evangelio. Cabe recordar que en la oración que Jesús enseña a sus discípulos se pide a Dios que se haga su voluntad tanto en el Cielo como en la Tierra. Lo cual ya permite observar el carácter incansable de esta fe, por tal de aproximar tanto cómo sea posible el valor de la Tierra al del Cielo. Y esto no es tarea sencilla. Al contrario, estoy convencido de que todos los que hemos enterrado nuestras manos en dicha labranza nos hemos encontrado con un peso que nadie más, aparte de Jesús, ha cargado. Y ya no sólo por nuestra propia salvación, sino cediendo muchos pensamientos a todas aquellas personas con las que hemos interactuado aquí. Por lo cual la muerte no es nada fácil para aquellos que se han comprometido a dedicar su vida para acercar su entorno más próximo (y el mundo, puesto que el mundo se compone de entornos) a la esperanza de plenitud posterior que les otorga su fe. En realidad, acostumbra a alcanzar por sorpresa, de forma inesperada, porque entendemos que siempre queda trabajo por hacer aquí, en el mundo. 

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El valor de la solidaridad se encuentra seriamente menoscabado porque, una vez, hemos malinterpretado el desarrollo. El avance de la tecnología masiva de difusión ha sido tomado como herramienta para alimento de los egos personales. Para publicar una fotografía, firmar un artículo, o promocionar el último vídeo en el que hemos participado o aparecido. No deja de sorprender el desconocimiento o la permisión con la que nos hemos arraigado a estas actitudes, de máscaras y enmascarados. Y aunque es evidente que la determinación de esta conducta resta a juicio de cada uno, no es difícil observar cómo el amor, la desesperación, una simple excursión por el monte o el dolor han pasado de ser elementos a destacar a converstirse en escenarios para promocionar la personalidad y sus últimos detalles. La solidaridad también ha asumido este modelo, que previamente despreciamos en los personajes de fama, y ha pérdido parte de su significado esencial de intimidad. Pienso que, precisamente, uno de los elementos que dotan de valor y de distinción a la solidaridad es la intimidad. Es el ámbito de protección necesaria para que el envanecimiento, a la vista de un público siempre oportunista, no deforme el auténtico significado de la solidaridad ni tampoco acabe convirtiéndola en una plataforma para purgarnos y justificarnos en comparecencia ante las gentes.

sábado, 17 de octubre de 2015

Cañizares y el evangelio

Las últimas declaraciones públicas del cardenal y arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, referentes al proceso constituyente de Cataluña y a la llegada a nuestro territorio de personas con necesidad de refugio, ponen de manifiesto la supervivencia del nacionalcatolicismo más recalcitrante y radical. En este sentido, creo más que conveniente la pregunta de si Cañizares ha entendido realmente el evangelio, y existen argumentos de suficiente peso, especialmente bíblicos, para afirmar que no.
Cartel de la vigilia convocada por Cañizares (elpais.com)

El pasado viernes 25 de septiembre, el arzobispo de Valencia convocava una vigilia de oración "por España y su unidad", que finalmente se llevó a cabo en la Catedral de la misma capital del Turia con centenares de asistentes. Durante la ceremonia Cañizares se atrevió a afirmar lo siguinte: "Dios quiere la unidad". Tanto la convocatoria de la vigilia, con un objetivo político claramente marcado, como las declaraciones promulgadas a lo largo del acto, subrayando específicas connotaciones en cuanto a un posicionamiento ideológico, impactan de frente con el texto que se encuentra en la epístola de Santiago, precisamente sobre la oración:



Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
 Santiago 4:3

"¿Esta invasión de emigrantes y de refugiados, es trigo limpio?", se preguntaba el mismo Cañizares este miércoles en uno de los desayunos informativos que organiza el Fórum Europa. Poco después aseguraba que los movimientos de personas llegadas a Europa en los últimos meses son "un caballo de Troya dentro de nuestras sociedades". Si las aseveraciones en cuanto a la unidad del Estado y el uso político de las plegarias suponen una grave contradicción con lo que aconseja el texto bíblico, la acusación a las personas refugiadas que llegan de países en conflicto atentan directamente contra la palabra de la Biblia, posicionándose en el extremo contrario. Tomaré un par de los muchos textos en los que baso esta hipótesis:

Porque no hay acepción de personas para con Dios.
 Romanos 2:11

Aunque las referencias más sonadas en cuanto a la protección de los 'extranjeros' provienen del Antiguo Testamento. Precisamente, poco después que Israel abandonase Egipto y se estableciese en Canaán.

Al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
 Éxodo 22:21

 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
 Deuteronomio 10:19

Entiéndase en lenguaje metafórico de cada pasaje y cómo es aplicable también a nuestro contexto. El propio Cañizares, siendo utielano de nacimiento, también ha sido emigrante por causa de su oficio, cuando asumió los arzobispados de Granada, de Ávila o de Toledo. Por lo tanto sus declaraciones en cuanto a los refugiados y migrantes llegados a Europa en los últimos meses muestran su escasa y selectiva memoria, tanto para con su propia vida como para el texto bíblico que debe haber estudiado. 

El cardenal y arzobispo de Valencia, A.Cañizares (laicismo.org)
Este artículo no trata de aportar fundamentos teológicos, dada la falta de estudios al respecto de su propio autor. Lo que sí que intenta es rebatir los argumentos simplistas, el uso literal y por conveniencia de la Biblia, y la apropiación del acto religioso para el convencimiento político propio del nacioinalcatolicismo, que continúa muy arraigado en el Estado español y sigue manifestándose tan recalcitrante como en los tiempos del dictador. En este punto, es necesario destacar la palabra de Jesús en cuanto a cómo distinguir a

sus auténticos seguidores de los que tan sólo fingían para su beneficio propio. Y, a mi parecer, resulta una evidente alusión a las actitudes del Cardenal Cañizares y a su particular interpretación del evangelio.

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero que por dentro son lobos rapaces [...] No puede el árbol bueno  dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos [...] Así que, por sus frutos los conoceréis.
 Mateo 7: 15, 18 y 20

jueves, 3 de septiembre de 2015

Refugiados en Europa, o la paradoja de la equidad

Europa no sabe lo que significa equidad. La administración del viejo continente ha suplantado la identidad de un concepto bello, que habla de justicia en su esencia, por un cruel practicismo de carácter puramente económico y con ciertos brotes patriarcales. En un contexto de gobierno de la derecha conservadora, la gestión de los flujos de personas que llegan al mapa europeo con la necesidad de obtener refugio de las crisis que padecen sus países, no solamente es ineficaz sino que atenta directa y flagrantemente contra los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Viñeta de 'El Roto' (viralizzer.com)
Así pues, la equidad no es simplemente repartir a cantidades iguales entre dos o más partes. Este es el modelo que representan la cuotas de repartición de refugiados que ha impulsado la Unión Europea entre algunos de sus estados miembros. Un planteamiento que se ha hecho sobre la base de unos números inexactos y sin tener en cuenta las necesidades reales de las personas que siguen llegando al continente. Pero además es una respuesta completamente inmoral, puesto que la UE se ha dotado a sí misma de la capacidad de distribuir y decidir sobre colectivos humanos según le convenga, le plazca o dictamine, mostrando así una actitud ciertamente autoritaria y de superioridad al creerse propietaria temporal del destino más cercano de todas esas personas. 

Las cuotas han fracasado. Estaban destinadas a fracasar. No son sino uno de los placebos con lo que suele actuar Europa ante la tragedia prójima. Pero más allá del fracaso, también son crimen, mafia, especulación, riqueza para unos, camiones sin oxígeno cruzando Austria para otros. Lejos de plantear una solución digna y humana para las personas refugiadas, han venido a ser un genocidio directo e indirecto, con unas responsabilidades políticas evidentes que deberían ser juzgadas en La Haya. 

La fobia a los movimientos migratorios ha alcanzado su punto álgido. El error de base es la criminalización que ya casi por tradición se viene realizando de la inmigración. La agenda económica y política en Europa de los últimos años se ha concentrado alrededor de una propaganda alarmista sobre la llegada de inmigrantes y los discursos han proliferado al mismo tiempo que siguen radicalizándose. A partir de aquí, se ha entendido el movimiento de refugiados como un nuevo movimiento migratorio, ante el cual las autoridades europeas siguen manteniendo esos cócteles de políticas restrictivas mezcladas con una violencia institucional extrema que convierte al continente en una prolongación de la Guerra siria o de las persecuciones del Estado Islámico. 

No sólo es falta de capacidad de gestión de una nueva crisis humanitaria, sino el hecho de implementar medidas que sigan teniendo por resultados la muerte de cientos y miles de personas. Ante una carencia tan evidente del sentido de la realidad, y una disposiciones de carácter criminal, cabe preguntarse si la administración pública continental debería ser juzgada por crímenes de lesa humanidad.

jueves, 16 de julio de 2015

El no escribirse a uno mismo y otras necesidades relacionadas

El desenfreno por encontrar una posibilidad, cualquiera que sea, de publicar el 'ego' de uno mismo en los mass media está fuera de control. Y digo cualquiera que sea porque la publicación, mayoritariamente, hoy ya no se entiende como un vehículo crítico de calidad y de rigor informativo. Hemos abandonado la capacidad de filtrar lo valioso para dar paso a lo simple, chabacano, fácil y más instintivo. 

Fotografía de la noticia que 'El Periódico' dedica al nuevo programa de Sarda (elperiodico.com)
Y para todo los que nos creíamos 'libres de pecado', resulta que verdaderamente nadie puede lanzar la primera piedra. Los medios de comunicación se han vuelto un reflejo del entretenimiento más obsceno y flagrante, lo que ha dado paso al reflejo en unas campañas electorales fundamentadas en la imagen del candidato o la candidata. A su vez, el principio de fusión que están experimentando los diarios digitales con las redes sociales traslada a prácticamente toda la ciudadanía esa toma de conciencia basada en la idea de que si no te publicitas no eres nada. 

Un amplio abanico de posibilidades y estilos permiten traspasar esta necesidad a un colectivo mucho más heterogéneo. En este sentido, la distancia en la que se situan una persona que firma un artículo en un determinado medio y otra persona que acaba de subir una fotografía a Instagram puede ser abismal, según ellos mismos creen, pero al mismo tiempo mucho más cercana de lo que parece. Por ejemplo, durante la campaña electoral del '24-M', los alcaldables en Barcelona participaron en un especie de paseíllo promocional que les había organizado La Vanguardia a través de diferentes barrios de la ciudad. Al final del recorrido cada candidato debía coger un stick de selfie y grabarse un minuto de vídeo explicando por qué tenía que ser el próximo alcalde de Barcelona. Un clásico de Facebook o Twitter que, sin embargo, con la participación de los cabeza de lista de las diferentes fuerzas políticas de una gran ciudad incluso resulta simpático.  

Fotografía de un tweet del nuevo tatuaje de la hija de Beckham (elperiodico.com)
Otro ejemplo es el formato Gran Hermano. Para ciertos sectores de empedernidos universitarios románticos, resulta una burda muestra de la rebaja máxima a la que un ser humano puede ofrecerse voluntariamente. En cambio, el mismo colectivo estudiantil consumirá después un medio de comunicación donde aparecen noticias del tipo "Lo más hot del verano", o aplaudirán en un mítin a otra persona que, queriéndolo o no, se ha convertido en un mito de la televisión, incluso con un personaje propio en algún programa de humor. Lo que muestra que exponerse hoy día a la actividad en la esfera pública significa también quedar expuesto al teatro de los medios de comunicación masivos y, por tanto, a toda esta subcultura que levanta sus cimientos en el 'selfie' subido a Instagram, las entrevistas publicadas de leitmotiv íntimos y embarazosos, los estados confesionales en facebook y el humor (muchas inmoral) en twitter como menda de pago a cambio de 'retuits'.

Margaret Thatcher aseguraba que "la sociedad no existe, sólo existen los individuos". Ante tal cita, acérrima del liberalismo económica y liturgia barata de la que es uno de los iconos de la defensa del capitalismo, cabe preguntarse si no se está avanzando hacia esta idea. Si todo está confluyendo hacia la creencia de que verdaderamente no existe una sociedad, la colectivización de una masa de seres individuales pero que conjuntamente logran establecer mecanismos para crecer y funcionar de manera equitativa y justa. Enciendes el televisor, y ahí está el discurso de Thatcher, encarnado em el rostro de un presentador, de una modelo, de alguien que sencillamente saluda a la cámara por detrás de la periodista. Ahí está el individuo, intentando anular la capacidad de la sociedad. 

miércoles, 27 de mayo de 2015

'Data city', o la tiranía de la aproximación

Los cuadrantes de la ciudad se dividen en microzonas. Las calles se separan por aceras. Las rotondas se convierten en un conjunto de cuatro esquinas. El plan de Ildefons Cerdà, creador del 'Eixample' de Barcelona, se disuelve en el imaginario de un colectivo de 700 voluntarios inscritos en el recuento de personas en situación de sin hogar, organizado por la Fundació Arrels. Microgrupos de tres o cuatro personas enfilan callejones,calles, paseos, avenidas y cualquier estructura arquitectónica sospechosa de cobijar a alguien en su interior, la noche del 26 de Mayo de 2015, entre las 00:00h y las 02:00h. 

Según la propia fundación, el objetivo es doble. Por un lado, se busca informar de cuántas personas se encuentran viviendo en las calles de Barcelona, y por el otro, crear sensibilización en la ciudadanía. En esta ocasión, el recuento asciende a la cifra de 892 personas durmiendo en la calle. Pero este no es un dato absoluto. Pese a que es real, es decir, esas 892 personas han sido localizadas por los grupos de voluntarios, es necesario tener en cuenta que el recuento se ha hecho durante dos horas de una noche en Barcelona. Por lo tanto, la cifra tiene que tomarse como una referencia a mínimos. Algo así como el mínimo común múltiple en matemáticas. 
Una voluntaria localiza a una persona durmiendo en la calle (Foto:Arrels)

 La Vanguardia, Eleconomista, 20 minutos, eldiario.es, El País, etc. El sector de los medios de comunicación convencionales ha publicado la noticia generando información a través de un dato que no es sino una mera aproximación. Peor lo ha hecho El Periódico, que ha creado el hecho noticiable a partir de la presencia de Ada Colau entre los voluntarios para el recuento. Datos y celebridades; un cóctel que insensibiliza el valor de la información y al mismo tiempo no reconoce su condición de aproximación y no de realidad absoluta. 

Pese a que la propia fundación a hecho mucho énfasis en que la cifra corresponde a dos horas de una de las 365 noches que vive Barcelona al año, y sin acceder a todas las zonas de la ciudad, las noticias elaboradas por los medios son un reflejo de cómo construir toda la realidad a través de un dato aproximado. Y a partir de ahí, del leve vistazo al mundo que supone un dato en el 'boom' informativo que estamos viviendo, se generan unas políticas públicas, unas medidas sociales, unos actos de responsabilidad gubernamental, basados tan sólo en una aproximación, incapaces y sin voluntad de acceder a los problemas de la realidad en su sentido más profundo

Tan sólo hace falta ver los titulares. Hablan de 'personas durmiendo en las calles', mientras que Arrels afirma que "892 personas han dormido esta noche en las calles de Barcelona". Mañana será otra noche, pero para ella los medios de comunicación convencionales ya han determinado el número exacto de personas que están durmiendo en las calles de la ciudad. Ya han constituido su realidad.